Desarrollo, Economía

África y su comercio, un largo camino

“Continente de grandes dimensiones, África siempre ha estado formada por diferentes culturas, climas y regiones, y todos ellos han compartido su aislamiento tanto entre ellos como entre ellos y el mundo exterior. La situación ya no es tan acusada, pero el legado permanece”, Tim Marshall: Prisioneros de la geografía. Imagen: https://actualidad.rt.com/

“Continente de grandes dimensiones, África siempre ha estado formada por diferentes culturas, climas y regiones, y todos ellos han compartido su aislamiento tanto entre ellos como entre ellos y el mundo exterior. La situación ya no es tan acusada, pero el legado permanece”, Tim Marshall: Prisioneros de la geografía. Imagen: https://actualidad.rt.com/

Por Rafael Gómez-Jordana Moya.

“Continente de grandes dimensiones, África siempre ha estado formada por diferentes culturas, climas y regiones, y todos ellos han compartido su aislamiento tanto entre ellos como entre ellos y el mundo exterior. La situación ya no es tan acusada, pero el legado permanece”.

Tim Marshall: Prisioneros de la geografía[1]

1. Breve alusión al AfCFTA

El 21 de marzo de 2018, en la 10ª Cumbre Extraordinaria de la Unión Africana, casi todos los países del continente africano firmaron el acuerdo de la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), creando así la mayor zona de libre comercio del mundo.

30 de mayo de 2019

El acuerdo sobre la Zona Continental de Libre Comercio de África (AfCFTA)[2] creará la mayor zona de libre comercio del mundo medida por el número de países participantes. El pacto conecta a 1.300 millones de personas en 55 países con un producto interno bruto (PIB) combinado valorado en 3,4 billones de dólares. Tiene el potencial de sacar a 30 millones de personas de la pobreza extrema, pero el logro de todo su potencial dependerá de la puesta en marcha de importantes reformas de política y medidas de facilitación del comercio. Dado que la economía mundial se encuentra en una situación de agitación debido a la pandemia de COVID-19, la creación del vasto mercado regional del Acuerdo de Libre Comercio de África es una gran oportunidad para ayudar a los países africanos a diversificar sus exportaciones, a acelerar el crecimiento y a atraer la inversión extranjera directa. El alcance del AfCFTA es grande. El acuerdo reducirá los aranceles entre los países miembros y abarcará esferas de política, como la facilitación del comercio[3] y los servicios, así como medidas reglamentarias, como las normas sanitarias y los obstáculos técnicos al comercio. Complementará las comunidades económicas subregionales y los acuerdos comerciales existentes en África ofreciendo un marco normativo de ámbito continental y regulando esferas de política como la inversión y la protección de los derechos de propiedad intelectual que, hasta ahora, no han sido abarcadas en la mayoría de los acuerdos subregionales de África. El AfCFTA impulsaría significativamente el comercio africano, particularmente el comercio intrarregional, en lo referente a las manufacturas. Para 2035, el volumen de las exportaciones totales aumentaría casi un 29 % en relación con los negocios habituales. Las exportaciones intercontinentales aumentarían en más del 81 %, mientras que las exportaciones a países no africanos aumentarían en un 19 %. Esto crearía nuevas oportunidades para los fabricantes y trabajadores africanos. Estas ganancias provendrían, en parte, de la reducción de aranceles que permanecen obstinadamente altos en muchos países de la región.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2. Un comercio internacional africano empujado por los países emergentes.

En el transcurso de los últimos 20 años, los intercambios de África con el resto del mundo se han producido principalmente gracias al empuje dado por las economías emergentes entre ellas, principalmente, China. La cuota de este gran país en las exportaciones africanas aumentó considerablemente pasando de un 3 % aproximadamente en el 2000 a un 14 % entre esa fecha y 2018. Al mismo tiempo, las exportaciones de China al continente pasaron de un 3 % a un 16% en 2018. En cambio, el comercio de África con los países desarrollados socios tradicionales disminuyó tanto en exportaciones como en importaciones en porcentajes del 23 % y 26 % respectivamente.[4] Pero es el mundo en su conjunto quien comercia más con África. Así mismo, una cosa trae a la otra y es la inversión la que se hace eco del comercio. En los últimos 20 años, el volumen de inversión extranjera en África se multiplicó por 5 dando un salto de $USD 9,7 mil millones en el año 2000 a $USD 45,9 mil millones en 2018. A pesar todo ello, las cifras de la balanza comercial africana no representan más que una débil cuota de los intercambios mundiales (2,4 % en 2018) y, sin embargo, es África una de las regiones que más dependen del comercio internacional. (África consume lo que no produce y produce lo que no consume).

Pasemos ahora a analizar algo que en África ha convivido con el continente a lo largo de su historia y que es:

 

3. La importancia de los recursos naturales.

Mapa de principales productos y recursos del continente africano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde Egipto hasta Senegal, África tiene un espectro diverso de exportaciones. Principalmente, se basan en los recursos, y las cinco principales exportaciones son petróleo, oro, diamantes, gas natural y carbón. HowMuch.net. Todos los datos de exportación son de 2018 y provienen de CEPII , un centro francés líder de análisis económico. https://www.visualcapitalist.com/mapped-top-export-in-every-country/

Country Top Export
Algeria Petroleum
Angola Petroleum
Benin Cotton
Burkina Faso Gold
Burundi Gold
Cabo Verde Fish
Cameroon Petroleum
Central African Republic Wood
Chad Petroleum
Comoros Cloves

 

Mientras tanto, la principal exportación de Etiopía es el café, con un envío de casi 1.000 millones de dólares solo en 2018. Del mismo modo, frente a la costa este, Madagascar es el mayor productor mundial de vainilla.

Abundancia de recursos, sí. Pero contrariamente a lo que la gente piensa, estos recursos -no transformados- del petróleo, del gas y de los minerales no representan más que una parte limitada de la economía africana. Para algunos países supone una cuota superior al 20 % del PIB (10 sobre 54) y esta es poco significativa si añadimos la producción agrícola y textil destinada a la exportación, como el cacao, el café, el algodón, etc. Para algunos estados, la exportación de dichos recursos naturales es la principal fuente de divisas, incluso a veces la única indispensable para financiar las importaciones. Los ingresos de estas pueden constituir una parte importante de los ingresos del estado, si efectivamente fueran capaces de gravar el resto de las actividades informales. Solo un número extendido de unos 25 países africanos pueden considerarse como ricos en recursos naturales, los cuales representan un peso muy relevante en su cifra de exportaciones y lo que ello representa en términos de tamaño del PIB, como son los supuestos de Angola, Nigeria, Ghana, Sudáfrica, Tanzania y Argelia que, efectivamente, concentran lo esencial de esos recursos; y en algunos de ellos como en Argelia, Nigeria, Sudán, Libia y Angola su exportación puede llegar a representar un 90 % de los ingresos.

Sin embargo, los países menos dependientes de los recursos son los más dinámicos. La abundancia de recursos mal gestionados puede que dé índices de crecimiento espectaculares, pero no son reales. Y no lo son y, además, son frágiles. Una economía que requiera transformación como es la africana no puede olvidarse de diversificar su economía, pues, si no es así, además podría verse inducida a revisar constantemente sus previsiones presupuestarias cuando los precios precisamente de las materias primas (petróleo, gas y minerales para los ricos en estos recursos) tiendan a la baja, como ya ha sucedido y está sucediendo. Además, no lo olvidemos, ese crecimiento del PIB es frágil. Crecer es bueno, pero hay que hacerlo de otra manera[5]. Un ejemplo de economía diversificada, teniendo en cuenta la importancia de sus recursos minerales (gran productor de diamantes), es Botsuana, que ha revertido gran parte de los ingresos de este mineral en educación, sanidad e infraestructuras. Ese es el camino que hay que seguir.

 

4. Entramos en la realidad de varios factores.

  • El territorio africano es descomunal, pero los mapas raramente le hacen justicia. Su difícil geografía, unida a la falta de infraestructuras, hace del comercio entre países una desventaja que ha puesto trabas al contacto y al comercio entre regiones, así como a su desarrollo económico, obstaculizando la formación de regiones comerciales extensas. Geografía, comercio e infraestructuras están estrechamente ligados cuando hablamos de África. En muchos países africanos la productividad es baja debido principalmente a la escasa proximidad geográfica entre sus agentes económicos, y esta proximidad, que es adversa, tiene dos dimensiones: por un lado, la ausencia de proximidad entre países africanos y mercados internacionales, y, por otro, entre los diferentes agentes económicos dentro de África debido a una insuficiente aglomeración de la actividad económica. La geografía africana influye indudablemente en la proximidad y en la productividad y ello se ve reflejado en los costes de transporte. Esa escasa conectividad intrarregional y pocas conexiones transfronterizas favorables a un comercio regional es hoy en día uno de los factores que debería tener muy en cuenta el AfCTA.
    Un informe del Banco Mundial publicado en abril de 2012 y titulado “La fragmentación de África” señalaba cuáles eran los principales obstáculos al desarrollo del comercio entre las distintas agrupaciones regionales (COMESA, CEDEAO, UEMOA, etc.). Según este organismo, estos obstáculos eran los costes transaccionales, las trabas no tarifarias y los distintos procedimientos de inmigración. Además, habría que añadir el creciente número de intercambios informales transfronterizos (que suponen más de la mitad de los flujos oficiales principalmente en África occidental y oriental). El espesor de las fronteras en África encarece en gran medida los costes comerciales. Aquellos costes asociados al transporte, como la logística para el traslado de mercancías, forman parte de este espesor fronterizo y ello es precisamente lo que pesa a la hora de implantarse en una determinada región del continente. La animación de las fronteras africanas se nutre de los intercambios de productos de base, el tráfico más o menos lícito y los flujos fraudulentos, así como del contrabando institucionalizado. Todo un mundo vive de estas asimetrías fronterizas (comerciantes, transportistas, aduaneros y militares) y decenas de millones de habitantes viven sobre esas fronteras.
  • ¿Qué respuestas son necesarias para afrontar esta situación?

En primer lugar, que se produzca un necesario acercamiento entre los corredores de tránsito con el fin de promover el comercio interno y externo con una mayor y mejor dotación de servicios logísticos y de transporte.

Lo cierto es que hoy África comercia mejor con el resto del mundo que con ella misma.

  • Sin las necesarias infraestructuras, difícil será que el continente crezca de manera sostenible y duradera. Según el Banco Mundial, los cálculos demuestran que el coste total necesario hasta 2020 para poner a África en primera línea en cuanto a infraestructuras es de aproximadamente USD 93 billones por año. Ello incluye construcción de nuevas infraestructuras, rehabilitación de las existentes y explotación y mantenimiento de las antiguas y las nuevas. El mayor porcentaje está concentrado en la energía (40 %) que requiere aproximadamente de USD 41.000 millones por año (6 % del PIB africano); en 2º lugar, las necesidades recaen en agua y saneamiento, con un coste de aproximadamente USD 22.000 millones (3 % del PIB regional) y el 3º en importancia recae en el sector de transportes, con unas necesidades de inversión de USD 18.000 millones. Las consecuencias del déficit en infraestructuras son visibles cuando uno recorre el continente y, además, afectan a todas las categorías sociales. Los ejemplos se dan en el transporte: viajar dentro de África es muy difícil debido a la falta de rutas viables, lo que hace muy complicado los desplazamientos entre ciudades y muchas veces los viajes se hacen eternos.
  • Un 30 % aproximadamente de los activos infraestructurales africanos necesitan rehabilitación. Este porcentaje podría ser aún mayor en lo que concierne a la infraestructura rural y en aquellos países afectados por conflictos violentos. Los retrasos acumulados en los trabajos de rehabilitación son una secuela de la escasez de recursos empleados para este propósito. Un dólar USD empleado en el mantenimiento de las carreteras en general supondría un ahorro de cuatro dólares USD en rehabilitación. Podríamos poner otros ejemplos, como es el caso de la mala distribución de los servicios y la escasa eficacia en la implantación de estos por parte del sector público. Las compañías públicas no ingresan más del 70 % de su facturación, en muchos casos por causa de una mala distribución de los servicios de agua y electricidad.

 

 

 

 

 

 

 

https://www.wathi.org/ Formalization of informal trade in Africa: Trends, experiences and socio-economic impacts, Food and Agriculture Organization and Consumer Unity and Trusts Society

 

5. El comercio intraafricano/intrarregional como vector de desarrollo y diversificación.

En el curso de los últimos decenios, los flujos de intercambio de mercancías intraafricanas han aumentado en paralelo a la integración de África en el sistema comercial mundial.

Su cuota de intercambio intrarregional pasó de un 11,6 % en 2008 a un 14,5 % en 2018, situación que también se da en otras regiones emergentes del mundo, como la ALADI y la PAFTA.[6] Esta dinámica ha dado lugar, sin embargo, a distintos polos comerciales diferenciados, como, por ejemplo, Sudáfrica en el África austral, Costa de Marfil y Senegal en África occidental y Kenia en África oriental. En cambio, existen algunos grandes países africanos que están mal insertados en el comercio global del continente.[7] Por ejemplo, y ya se ha repetido muchas veces, los escasos intercambios comerciales existentes entre los propios países de África del Norte y de estos con el resto de África (aunque Marruecos podríamos decir que es la excepción hacia África subsahariana). Como dijimos antes, hay que destacar que las estadísticas comerciales no reflejan con exactitud la realidad de los intercambios intrarregionales dentro del continente y ello es debido al comercio transfronterizo informal existente (flujos de productos alimenticios, hidrocarburos, vehículos…) que atraviesan las fronteras porosas dentro del propio continente. Por mencionar algunos datos, el IFPRI[8] nos cuenta que estos intercambios informales (exportaciones) representaban entre un 14 % y un 34 % de las exportaciones de Uganda entre 2008 y 2018. En el África austral el comercio informal de algunos productos alimentarios representaba un 30 % y un 40 % del comercio oficial en los años 2000. En cualquier caso, el comercio intrarregional africano es mucho más diversificado que el efectuado con el resto del mundo, pues esas exportaciones intraafricanas incorporan dos ves más de bienes manufacturados (+40 %) que las exportaciones al resto del mundo (20 %). Según un estudio del FMI, los países africanos obtienen de media un 0,5 % de crecimiento del PIB cada vez que aumentan en un 5 % sus exportaciones intrarregionales.

 (Ver gráficos de CNUCED-UNCTAD “El desarrollo económico en África”)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6.     Conclusión

Las conclusiones para África son de todo menos evidentes y difíciles de mantener teniendo en cuenta el potencial y, al mismo tiempo, la dependencia de esta región de los mercados globales. Retos como diversificación de la economía, mayor proceso de manufacturación, participar más de las cadenas globales de valor (la tendencia debe cambiar a un mayor procesamiento de las exportaciones dentro de sus respectivos países) y superar paulatinamente el déficit crónico de infraestructuras físicas, principalmente en el sector energético, con una mayor dotación de financiación y más innovadora son los retos a los que África debe aspirar. Todo ello, además, con el fin de amortiguar lo cíclico de los comportamientos económicos mundiales cuando estos vienen adversos, como es el momento actual.

 

Rafael Gómez-Jordana Moya es investigador y profesional en el ámbito de  las relaciones institucionales y servicios financieros con experiencia consolidada internacional dentro y fuera de España, habiendo ejercido labores de dirección y representación en diferentes países en el sector financiero, y en servicios de control e inspección de pre-embarque de mercancías para gobiernos en cumplimiento con los requisitos de la WTO (Organización Mundial de Comercio).


 

Fuentes

 

[1] Tim Marshall, reportero corresponsal para Sky News y colaborador de la BBC, ha trabajado en más de 30 países y ha cubierto las guerras de Croacia, Bosnia, Macedonia, Kosovo, Afganistán, Irak, Libia, etc. Es autor de varios libros y fundador de la web TheWhatandTheWay.com.
[2] El Tratado de Libre Comercio Africano (AfCFTA, THE AFRICAN CONTINENTAL FREE TRADE AREA, por sus siglas en inglés) entró en vigor el 30 de mayo de 2019 tras ratificarlo 22 países africanos.
[3] Reducir las barreras no arancelarias y mejorar la infraestructura física y blanda en las fronteras. La porosidad de las fronteras.
[4] FMI Dirección de estadísticas comerciales.
[5] El crecimiento es bueno, pero para reducir la pobreza hay que cambiar la naturaleza de ese crecimiento”. Luc Christiansien, jefe economista para África en el Banco Mundial.
[6] ALADI Asociación Latinoamericana de Integración. PAFTA Zona Panárabe de Libre Cambio.
[7] Fuente: CNUCED-UNCTAD/ Desarrollo económico en África: “Hecho en África” ​​- Normas de origen, un trampolín para el comercio intraafricano.
Ginebra, Suiza, 26 de junio de 2019 https://unctad.org/fr/system/files/official-document/aldcafrica2019_fr.pdf
[8] IFPRI Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias.

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