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Líderes afrodescendientes como motor de cambio y desarrollo

No es que los jóvenes necesiten aprender a trabajar con los adultos, sino que los adultos necesitan aprender a trabajar con los jóvenes. Imagen: Sergio Reboredo

No es que los jóvenes necesiten aprender a trabajar con los adultos, sino que los adultos necesitan aprender a trabajar con los jóvenes. Imagen: Sergio Reboredo

Por Viviane Ogou. Una pandemia mundial ha transformado nuestra forma de vivir y, en especial, hemos transformado el verano: en vez de navegar por el Mediterráneo, tomar un mojito en Cancún o caminar con una mochila de travesía por Tailandia, hemos redescubierto las playas sureñas, la lluvia del norte y nos hemos dejado cautivar por la belleza de los pueblos costeros del Mediterráneo. Aun así, la tecnología nos ha permitido visitar muchos Estados donde no hubiéramos planificado viajar. Este ha sido el caso de los participantes en el curso de verano “África, Periodismo e Investigación: ¿cómo transformar la narrativa?”, organizado por el proyecto juvenil “La Puerta de África Think-and-do Tank” y cofinanciado por Casa África.

Durante cinco días, setenta personas se embarcaron en la travesía de redefinir el continente africano. Marcado por una imagen catastrófica de guerras, pobreza y hambre, nos habíamos olvidado de la riqueza cultural, histórica, biológica o social de África. Un seguido de regiones cuyos retos y oportunidades marcan la agenda internacional de los próximos años. Trece ponentes desengranaron temáticas diversas. Partiendo de la representación de África en los medios españoles, cruzando el Magreb, conociendo a las comunidades rurales en el África austral, comprendiendo cómo la desinformación puede desencadenar revueltas políticas, visitando a los militares africanos y europeos que trabajan por la seguridad en el Sahel y volviendo a España junto a los inmigrantes que cruzan, de forma regular o irregular, nuestras fronteras.

El curso fue organizado por un grupo de jóvenes estudiantes españoles y afrodescendientes con la ambición de promocionar el conocimiento de las realidades del continente y el plan de desarrollo de la Unión Africana — homóloga de la Unión Europea—: la Agenda 2063.

Líderes del cambio

En los últimos años hemos visto un creciente interés en redefinir el rol de los jóvenes en la sociedad. El Programa de Acción Mundial para los Jóvenes de las Naciones Unidas recuerda que la juventud es a la vez agente, beneficiario y víctima de los grandes cambios sociales, y que se enfrentan a una paradoja: integrarse en el orden preexistente o ser un motor del cambio. Fuentes de creatividad y energía, se posicionan en el centro de la innovación y son en parte la fuerza motriz del sistema económico, aunque no siempre reconocidos ni económica ni socialmente. Se mantiene una imagen arquetípica en la que son protagonistas de actividades temerarias, consumo insensato de alcohol y pocas ganas de aportar a la sociedad; pero la realidad es que cada vez más jóvenes sostienen al tercer sector, transforman sus entornos con emprendimientos sociales y tienen grandes ambiciones y planes. “No es que los jóvenes necesiten aprender a trabajar con los adultos, sino que los adultos necesitan aprender a trabajar con los jóvenes”, dijo Prateek Awasthi, analista en la UNFPA. Y ese aprendizaje pasa por ofrecer herramientas de autodesarrollo, incluirlos en las mesas decisoras y perder el miedo a la falta de experiencia.

Una situación parecida viven los jóvenes con ascendencia de otras regiones del mundo, las llamadas “segundas generaciones”, hijos de uno o ambos padres migrantes que, además de las dificultades a las que se enfrentan por no ser adultos, ven añadida la discriminación y los prejuicios. Sin embargo, las personas que se han criado entre culturas pueden ser fuente de innovación si se les ofrece herramientas para ello. En el caso de los afrodescendientes, guardan las llaves del continente que mayor crecimiento demográfico vivirá en los próximos años, que, dejando de lado los retos que esto implica, van a dinamizar las sociedades africanas e impulsar el crecimiento económico. España y la Unión Europea invierten cada año millones de euros en seguridad y desarrollo en las economías emergentes, y con el III Plan África que impulsó Borrell antes de convertirse en el Alto Representante de la Unión, se busca reforzar las relaciones bilaterales y multilaterales con los países y organismos del continente africano. Y, ¿quién mejor que los afrodescendientes para impulsarlo?

La emergente clase media de estos países entiende la educación como un privilegio y un logro personal que abanderan con orgullo. Este grupo social es también el que tiende a emigrar a Europa en busca de más oportunidades para ellos y sus familiares, en gran parte con la intención de asegurar un futuro académico a los que restan en origen. Por ello, las segundas generaciones se esfuerzan en cursar estudios superiores y llegar a la facultad, destacando por su esfuerzo. Derecho, enfermería, ciencias políticas o ingeniería se postulan en todos los gremios. Son valor añadido, pues no solo pueden participar de nuestra economía, sino que pueden tejer lazos robustos con las economías de procedencia. Son también fuente de inteligencia, pues comprenden las dinámicas de África, desde la experiencia, y pueden aportar a la academia la combinación de las metodologías con el conocimiento práctico. Este ha sido el caso de Gran Bretaña, Francia o Estados Unidos, que han sido capaces de vincularse a la evolución del continente e impulsar empresas, organismos, think-tanks y cátedras vinculadas en exclusiva a ello, por lo que se han posicionado como referentes en el panorama internacional. ¿Ahora nos toca a nosotros?

En pleno Decenio internacional para los Afrodescendientes es el momento de dar un paso adelante y fomentar su completa integración, además de llevar a cabo procesos que aseguren terminar con la discriminación racial que mantiene a muchas personas de estas comunidades en la marginalidad o con mayores dificultades para postularse para puestos de trabajo y mejorar su nivel de vida. Prestar atención a las segundas generaciones y fomentar que desarrollen habilidades de liderazgo, emprendimiento y empatía es particularmente importante, pues pueden motivar a los demás jóvenes de su entorno a involucrarse en la sociedad e incluso a convertirse en líderes de prestigio internacional. Invertir en los afrodescendientes (y también en los jóvenes de otras comunidades) es invertir en diplomacia, crecimiento económico y conseguir una España Global. Y este es el trabajo que ha iniciado el proyecto juvenil La Puerta de África – Think-and-do Tank: ofrecer herramientas, formar y empoderar a afrodescendientes y otros jóvenes interesados para que emprendan el camino del cambio.

 

Viviane Ogou es graduada en Relaciones Internacionales y estudiante del Msc en Seguridad Internacional, con mención en Desarrollo, por el IBEI. Es fundadora y CEO del Think and Do Tank Juvenil “La Puerta de África”. Sus focos de interés son el Sahel, las relaciones euroafricanas, las migraciones y la participación política de la juventud.

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