Economía, Medio ambiente, Salud

Satélites y un silbato para luchar contra ciclones en Mozambique

El ciclón Idai tocó tierras de Mozambique en la noche del 14 al 15 de marzo de 2019. Con olas de 2,5 metros y vientos de 150 km/h, borró tierras agrícolas por completo en algunas zonas y fue catalogado por el secretario general de las Naciones Unidas como “una de las peores catástrofes relacionadas con el clima en la historia de África”. Imagen: European Space Agency en Flickr

El ciclón Idai tocó tierras de Mozambique en la noche del 14 al 15 de marzo de 2019. Con olas de 2,5 metros y vientos de 150 km/h, borró tierras agrícolas por completo en algunas zonas y fue catalogado por el secretario general de las Naciones Unidas como “una de las peores catástrofes relacionadas con el clima en la historia de África”. Imagen: European Space Agency en Flickr

Por Berta Fernández. Mozambique, un país sacudido por dos grandes ciclones el año pasado, no puede más. Actualmente el país se ve inmerso en una situación crítica, donde las inundaciones, sequías, tormentas tropicales y ciclones sin medida se han convertido en algo recurrente. El cambio climático está haciendo estragos en su economía, su población y su biodiversidad, algo que empeoró el año pasado.

El ciclón Idai tocó tierras de Mozambique en la noche del 14 al 15 de marzo de 2019. Con olas de 2,5 metros y vientos de 150 km/h, borró tierras agrícolas por completo en algunas zonas y fue catalogado por el secretario general de las Naciones Unidas como “una de las peores catástrofes relacionadas con el clima en la historia de África”[1]. Entre los países afectados por este ciclón (Mozambique, Malaui y Zimbabue) hubo 800 fallecidos y 2,6 millones de personas afectadas. Un mes después, el 25 de abril, el ciclón Kenneth sacudió de nuevo el país. Con vientos de 220 km/h, ha sido catalogado como el ciclón más fuerte que ha azotado nunca África.

Las consecuencias de ambos ciclones fueron numerosas: destrucción de bienes materiales, cortes de conexiones y millones de personas en situaciones desfavorables. Colegios y hospitales fueron borrados del mapa y enfermedades como el cólera no tardaron en aparecer. Según Oxfam Intermón, son desastres como estos los que pueden incrementar la desigualdad puesto que suelen ser los más pobres los últimos en recibir ayuda debido a su difícil acceso e incomunicación. Mujeres y niñas en Mozambique se enfrentan a las peores consecuencias de los ciclones. Por ejemplo, sin acceso a hospitales, mujeres embarazadas se ven desamparadas ante un parto inminente rodeado de insalubridad. Además, existen otros peligros como agresiones y violaciones y la pérdida de acceso a la educación[2].

Con la llegada de la inestabilidad climática, ha surgido una crisis alimentaria. Mozambique, un país mayoritariamente agrícola, ha visto destruido su motor económico con la continua amenaza climatológica. A día de hoy, el sur sufre una sequía que ya dura dos años, y en el norte, en la zona de Cabo Delgado, la más afectada por el ciclón Kenneth, el conflicto armado y el cólera han dejado a 250.000 personas desplazadas internamente y a 310.000 en inseguridad alimenticia[3].

La hambruna, la destrucción y la desigualdad social llaman al estudio de un plan de gestión de riesgos en el país. Una mejora de la infraestructura, tanto para la predicción climatológica como la construcción de edificios más preparados para climas tan severos (viviendas, hospitales, escuelas y refugios); el estudio de tierras agrícolas y urbanas más propicias a inundaciones[4], y la creación de planes de prevención, evacuación y post-asistencia serán necesarios para disminuir situaciones de crisis y aumentar la resiliencia de la población mozambiqueña contra el cambio climático.

Los primeros pasos hacia una mejor prevención de riesgos ante situaciones climatológicas como los ciclones Idai y Kenneth, sequías o inundaciones ya han sido tomados por el gobierno de Mozambique. En un plan estratégico de 2006 y revisado en 2013, Mozambique ha tomado iniciativas para frenar la exposición de poblaciones ante desastres[5]. A pesar de obtener financiación por parte del Banco Mundial, la mayoría del plan estatal está aún en formulación[6].

Un país a ciegas

Una de las herramientas que podría ayudar a comprender posibles avances en el clima sería un mejor sistema meteorológico. Actualmente, las autoridades de Mozambique deben realizar sus predicciones climáticas basándose en imágenes generales de África cedidas por la Organización Mundial de Meteorología, la UE o gobiernos como el de EE.UU. Esto desemboca en predicciones poco específicas y que a veces llegan con retardo por problemas de conexión. Además, Mozambique no tiene más que una decena de estaciones climatológicas de medición.

Es así que, sin mediciones más exactas y continuas en el terreno, incluso la imagen de satélite más nítida podría derivar en error. Con información más certera sobre el tiempo, la población tendría oportunidad de adaptarse y se reducirían los riesgos sufridos por el cambio climático. Es por lo tanto imperante que se invierta en la rehabilitación y construcción de sistemas meteorológicos de satélite y radar para que Mozambique tenga una mejor red de información ante posibles cambios climatológicos[7].

Un silbato que salva vidas

Incluso cuando la información no es completamente certera, ayuda para salvar vidas. Cabe destacar la iniciativa comunitaria de los Comités Locales de Gestión de Riesgos (Cômité Local de Gestão do Risco das Calamidade o CLGRC) donde líderes locales son los encargados de avisar a sus vecinos en caso de previsión de mal tiempo. Ellos reciben un aviso climático desde la agencia estatal, y con materiales tan simples como un chaleco reflector, unos banderines y un silbato caminan las calles avisando del peligro. Según el color de la bandera, el peligro es inminente o no, donde verde significa que una inundación se prevé en dos o tres días y rojo anuncia una emergencia y la necesidad de evacuar[8].

Iniciativas como esta redujeron el número de muertes en las inundaciones de 2013, en comparación con las de 2000.[9] Sin embargo, países desfavorecidos y continuamente azotados por desastres climatológicos como Mozambique pueden hacer tanto sin una acción global contra el cambio climático. El siguiente ciclón está por llegar y, aunque los líderes locales harán sonar sus silbatos, la raíz del problema no se resolverá sin el apoyo de la comunidad internacional.

 

Artículo redactado por Berta Fernández, investigadora. Texto ganador del concurso de artículos de la asociación juvenil Puerta de África Think-and-do Tank.


[1] https://www.un.org/sg/en/content/sg/press-encounter/2019-03-26/secretary-generals-press-encounter-cyclone-idai-full-transcript
[2] https://oxfamilibrary.openrepository.com/bitstream/handle/10546/620840/bn-cyclone-food-crisis-gender-mozambique-120719-en.pdf?sequence=4&isAllowed=y
[3] https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/Mozambique%20-%20Cabo%20Delgado%20-%20Humanitarian%20Snapshot%2C%20July%202020.pdf
[4] https://public.wmo.int/en/media/press-release/mozambique-cyclones-are-“wake-call”-says-wmo
[5] https://media.ifrc.org/ifrc/wp-content/uploads/sites/5/2016/11/WDR-2016-FINAL_web.pdf
[6] http://documents1.worldbank.org/curated/en/168731551137716732/pdf/Final-Technical-Assessment-Mozambique-Disaster-Risk-Management-and-Resilience-Program-P166437.pdf
[7] https://www.gfdrr.org/en/updates-field-responding-floods-mozambique
[8] https://www.npr.org/sections/goatsandsoda/2019/12/27/788552728/mozambique-is-racing-to-adapt-to-climate-change-the-weather-is-winning

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