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África en la lucha contra la pobreza

Hoy en día, la pobreza extrema sigue afectando a muchos países que se concentran en la región subsahariana. Imagen: Manuel Vilches Benítez

Hoy en día, la pobreza extrema sigue afectando a muchos países que se concentran en la región subsahariana. Imagen: Manuel Vilches Benítez

El mundo está consiguiendo hacer grandes progresos en la lucha contra la pobreza. Del año 2000 al 2013, la proporción de la población mundial por debajo del umbral internacional de la pobreza, fijado en 1,90$ estadounidenses diarios, se redujo del 28,5% al 10,7%. Esta cifra ronda los mil millones de personas rescatadas de la pobreza.

En el año 2000, la Organización de Naciones Unidas creó los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un esfuerzo internacional y coordinado para erradicar la pobreza y mejorar el nivel de vida en todo el mundo antes del año 2030.

En septiembre de 2015, se hizo un esfuerzo mundial todavía más ambicioso para erradicar la pobreza, la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estos últimos también han resultado muy eficaces: unos 83 millones de personas escaparon de la pobreza extrema en los primeros tres años posteriores a la ratificación de los objetivos –entre enero de 2016 y julio de 2018.

Simultáneamente, se ha producido un dramático cambio en la distribución geográfica de la pobreza alrededor del mundo.

Hoy en día, la pobreza extrema se localiza mayoritariamente en África, donde se encuentran 23 de los 28 países más pobres del mundo. Estos países tienen tasas de pobreza que superan el 30%.

Las previsiones sobre la pobreza hasta el año 2030 (fecha de finalización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible) sugieren que, incluso en el escenario más optimista posible, más de 300 millones de personas en el África subsahariana permanecerán en la pobreza extrema. Por consiguiente, el éxito en la erradicación de la pobreza en el marco de estos objetivos dependerá de manera crucial de lo que ocurra en África.

Según las investigaciones llevadas a cabo, la adopción de los objetivos en el año 2000 jugó un papel importante en la aceleración de la reducción de la pobreza a nivel mundial. La implementación de programas contra la pobreza y de estrategias de reducción de la pobreza en distintos países se convirtió en el día a día de los planes nacionales de desarrollo. Sin embargo, había diferencias considerables en la manera en la que los diferentes países respondían a los objetivos de desarrollo, así como en su capacidad para implementar estos planes.

A comienzos de la década de los 90, países africanos como Nigeria, Lesoto, Madagascar y Zambia tenían niveles de pobreza similares a los de China, Vietnam e Indonesia. No obstante, este último grupo ha reducido con éxito la pobreza entre su población, mientras que los países africanos no.

De modo que, ¿Cómo se explica esta pobreza? ¿Cómo se puede acelerar su reducción en África?

Evolución de la pobreza

M. Niaz Asadullah y Antonio Savoia estudiaron la evolución de la pobreza en los países desarrollados entre 1990 y 2013. Utilizando los ingresos como medida para determinar la pobreza (expresada en número de personas que viven con menos de 1,25 y 1,90$ estadounidenses al día), descubrieron que la pobreza tendía a disminuir más rápido en los países más pobres.

¿Son estas buenas noticias? Sí, pero este progreso, aunque es significativo, no implica que el fin de la pobreza esté cerca en todas partes. Por ejemplo, si esta tendencia continúa en un país mayoritariamente pobre como Mali, donde el 86,08% de la población vivía con menos de 1,25$ al día en 1990, llevaría alrededor de otros 31 años erradicar completamente la pobreza extrema.

E incluso en Ecuador, donde la pobreza es menos flagrante (el 6,79% de la población vivía con menos de 1,25$ al día en 1990), se espera que la pobreza extrema no se erradique hasta dentro de 10 años.

La capacidad del Estado

El estudio realizado identifica la capacidad del Estado como un papel crucial a diferentes niveles en la reducción de la pobreza. Los estados del África subsahariana suelen tener una capacidad institucional limitada para llevar a cabo políticas que ofrezcan beneficios y servicios a sus ciudadanos. En otras palabras, tiene una capacidad de Estado limitada.

Conseguir una mayor capacidad estatal depende de muchos factores. Es mayor cuando las élites gobernantes están sujetas a límites efectivos en el ejercicio de su poder a través de controles institucionalizados. También es mayor en países con más tradición de Estado. Por ejemplo, China, un Estado experimentado y con siglos de antigüedad, puede haber desarrollado una mayor habilidad para administrar su territorio aprendiendo de sus propias experiencias. Por lo tanto, se ha convertido en un país más eficaz a la hora de aplicar nuevas políticas en comparación con los países africanos menos experimentados.

Este estudio sugiere que los países con los gobiernos más efectivos redujeron la pobreza económica hasta el doble de rápido que los países con los gobiernos más débiles.

Luchando contra la pobreza en África

Las debilidades de un Estado afectan a la lucha contra la pobreza de varias maneras.

El Estado juega un papel crucial a diferentes niveles en la reducción de la pobreza. Imagen: Tomás Correa

El Estado juega un papel crucial a diferentes niveles en la reducción de la pobreza. Imagen: Tomás Correa

En primer lugar, la lucha contra la pobreza requiere intervenciones normativas directas. Aún así, los países africanos más pobres son menos eficaces a la hora de ayudar a los pobres. Por ejemplo, algunos gobiernos del África subsahariana no tienen los datos y el saber hacer administrativo necesario para identificar de forma fiable a su población pobre. Esto significa que no les pueden hacer llegar los recursos. Los programas contra la pobreza en países como Malawi, Mali, Níger y Nigeria no consiguen ayudar a muchas de las familias más pobres.

La creciente evidencia de las fisuras en la capacidad de Estado y la importancia de contar con Estados eficaces para reducir la pobreza implican que, sin una mejoría significativa en la gobernanza, África podría quedarse todavía más atrás en la carrera para cumplir el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: el fin de la pobreza.

Para acelerar en fin de la pobreza, los Estados africanos deberían centrarse en desarrollar la suficiente capacidad para diseñar y aplicar estrategias de reducción de la pobreza. Implementar estas reformas es de vital importancia. Y es que, al fin y al cabo, mejorar la calidad de los gobiernos no solo es importante para acelerar la reducción de la pobreza, sino uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en sí mismo.

Este artículo fue escrito por M. Niaz Asadullah, Catedrático de Economía y Desarrollo de la Universidad de Malaya, y Antonio Savoia, Profesor titular de Economía del Desarrollo en la Universidad de Manchester. Se publicó por primera vez en inglés en The Conversation y ha sido traducido al español por Casa África en colaboración con este medio. Traducción: Silvia Munín.

 

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