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«¿Por qué abandonamos nuestro país?» Los senegaleses responden

Conocemos las razones por las que emigran los jóvenes senegaleses. Imagen: Whoislimos on Unsplash

Conocemos las razones por las que emigran los jóvenes senegaleses. Imagen: Whoislimos on Unsplash

Senegal presume enormemente de una democracia estable que ahora vive un momento favorable de crecimiento económico en una región más bien volátil. Aún así, los senegaleses siguen asumiendo los riesgos que supone emigrar a Europa.

Como gran parte llega sin documentación, no se sabe con certeza cuántos senegaleses abandonan su país, pero, según datos de la Unión Europea, en 2018 Senegal ocupaba el décimo lugar de la lista de países de origen de inmigrantes ilegales que llegaron a Europa cruzando el mar. Además, hay otros que vienen con visados que luego utilizan para quedarse más tiempo del que les permiten y que, por tanto, los convierten en inmigrantes irregulares.

El programa de investigación Migrations between Africa and Europe («Migraciones entre África y Europa»), que ha involucrado numerosos centros de investigación africanos y europeos, pretende resolver la pregunta de por qué los senegaleses emigran.

Cerca de dos mil senegaleses fueron entrevistados. Entre ellos, algunos no eran emigrantes, otros habían regresado a Senegal, y otros habían permanecido en Francia, Italia y España, los principales destinos europeos. Se averiguó que las principales razones que han llevado a la migración han sido la demanda laboral en Europa y la inseguridad económica y los bajos ingresos en Senegal. En pocas palabras: para muchos, la migración había sido una estrategia para cambiar la fuente de ingresos y mejorar el bienestar y el estatus social.

¿Quién, dónde y por qué?

La investigación demuestra que aquellos con más probabilidades para emigrar no son los más pobres ni los más ricos. La mayoría gozan de recursos económicos suficientes para permitirse el coste que supone irse a otro país y, además, de un nivel educativo intermedio e, incluso, alto. Estas características favorecen la oportunidad y la motivación pertinente para encontrar trabajo en el continente europeo. Sin embargo, uno de los factores fundamentales que facilitan la migración es el hecho de tener amigos o parientes en Europa, pues constituyen un elemento clave de apoyo para aquellos que eligen abandonar su país y que quieren acceder al mercado laboral europeo.

En los años sesenta, los principales destinos migratorios para los senegaleses eran Francia y otros países africanos como Ghana, Gabón o Costa de Marfil. Es más, muchos fueron reclutados en el ejército o contratados en el sector industrial francés. De forma paralela, durante este período Senegal se convirtió en el receptor de migrantes provenientes del resto de países de África Occidental, ya que su situación económica era relativamente mejor y, por consiguiente, habría más oportunidades para conseguir un trabajo.

Esta situación se alteró en los años ochenta por dos grandes motivos: una profunda recesión económica a nivel mundial y un drástico cambio en las políticas económicas senegalesas para llevar a cabo un importante proceso de liberalización. Esto dio lugar a un deterioro general en cuanto a las condiciones de vida e intensificó la inseguridad económica. Entonces los migrantes tuvieron que afrontar decisiones difíciles. La migración a otros países africanos como Gabón o Costa de Marfil resultó cada vez menos atractiva, ya que también estaban afectados por diversas crisis de carácter político y económico.

Al mismo tiempo, la posibilidad de emigrar a Francia también se volvió bastante difícil ante la puesta en marcha de nuevas políticas migratorias restrictivas por parte del gobierno francés. Esto provocó que surgieran nuevos destinos migratorios y los senegaleses comenzaron a acceder a puestos de trabajo en el norte de Italia y de España. Los trabajos eran de baja categoría y mal remunerados y, generalmente, en la industria o en la agricultura. La mayoría de las vacantes eran para cubrir puestos de limpieza, en la construcción, de vendedores ambulantes o de recolectores de basura y material reciclable. La cualificación de los senegaleses estaba muy por encima de la requerida para este tipo de empleo y, al entrar en el mercado laboral europeo, se desencadenó una degradación del trabajo. Una condición que no mejoró en la mayoría de los casos, a pesar de llevar una larga temporada en Europa.

Las comunidades senegalesas en Italia y en España experimentaron una gran expansión a finales de los ochenta, lo cual proporcionó un apoyo fundamental para las siguientes generaciones de migrantes. Una flexibilización en las políticas restrictivas en España, en Francia y en Italia también supuso una gran ayuda en la consolidación de estas comunidades en el continente europeo.

No obstante, las circunstancias cambiaron una vez más a principio del nuevo milenio, cuando los países del sur de Europa intensificaron la presencia de la policía y del ejército en sus fronteras para detectar e interceptar a los migrantes en el mar. Tanto los países de origen como los de tránsito también establecieron acuerdos para controlar la inmigración. Pero el aumento del control de las fronteras solo resultó parcialmente efectivo a la hora de reducir la entrada irregular. Las cifras de migración no se vieron afectadas hasta que tuvo lugar la recesión económica de 2007, pues entonces las oportunidades de empleo en Europa disminuyeron.

El impacto de la migración

La migración ha tenido un enorme impacto en los hogares senegaleses. Se ha descubierto que alrededor de la mitad de los inmigrantes que se encuentran en Europa destinan dinero a sus familias con frecuencia y, aunque sus salarios suelen ser bajos e irregulares, las cantidades que se envían son sorprendentemente altas.

Por un lado, estas transferencias ayudan a cambiar y mejorar los ingresos de los hogares de forma significativa, lo que permite invertir en educación y en la vivienda. Asimismo, suponen una protección ante la inestabilidad, el mal funcionamiento de los mercados, el fracaso de ciertas políticas o la falta de una seguridad social. Por otro lado, también han demostrado ser una fuente muy importante y fiable de moneda extranjera. El hecho de que los migrantes envíen dinero a sus familias constituye un proceso que afecta a toda la economía.

Mejorar la gestión

Un tercio de los migrantes, tras diez años en los países de destino, quieren regresar a su país de origen. Imagen: A.RICARDO/Shutterstock

Muchos migrantes, tras diez años en los países de destino, desean regresar a su país de origen. Imagen: A.RICARDO/Shutterstock

A pesar de la aparente situación beneficiosa para todos ante la demanda laboral en Europa y las grandes aspiraciones de los senegaleses para emigrar, se ha visto que el proceso no es nada fácil. Una sustanciosa parte de los migrantes no cuenta con la documentación pertinente, lo cual es un peligro para aquellos que buscan dejar atrás sus hogares y llegar a Europa. Además, las políticas migratorias europeas, altamente restrictivas, han hecho que la situación empeore y, por ende, la integración de los migrantes en las sociedades europeas se ha vuelto más difícil.

En cualquier caso, la UE y las políticas nacionales han fracasado a la hora de frenar la inmigración irregular. Establecer canales legales de inmigración, ya sea permanente o temporal, aportaría importantes beneficios tanto para los migrantes como para sus familias. Además, posibilitarían cuotas de inmigración laboral razonables que reflejarían las demandas del mercado de trabajo europeo. Los organismos internacionales, tales como la Organización Internacional para las Migraciones o la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, deberían colaborar en esta iniciativa y aumentar su participación para estructurar el proceso migratorio y para proporcionar seguridad. Otras medidas necesarias incluirían la reunificación de las familias, los visados de estudio y la mejora de la asistencia y de la protección de los migrantes en los países de tránsito y en los de destino.

Finalmente, según nuestros datos, alrededor de un tercio de los inmigrantes senegaleses en Europa regresan a su país al cabo de diez años. En la mayoría de los casos se trata de una decisión voluntaria; no obstante, cerca del 5% están forzados a hacerlo. Según nuestras investigaciones, la probabilidad de volver a su país se multiplicaría si disminuyesen las dificultades y el coste del proceso migratorio hacia Europa. La gente es reacia a regresar si la posibilidad de emigrar de nuevo está cerrada y, sobre todo, si no tiene garantía de poder reintegrarse en Senegal sin problemas.

 

Este artículo lo firma Pau Baizán, catedrático de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Se publicó por primera vez en inglés en The Conversation y ha sido traducido al español por Casa África en colaboración con este medio. Traducción: María Burgos Pérez

Original: https://theconversation.com/we-asked-senegalese-migrants-why-they-leave-home-heres-what-they-told-us-113760

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