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Olvide las noticias falsas, nos enfrentamos a un monstruo peor: la polución informativa

La OMS mantuvo en su página web que la mitad de los nacimientos en África subsahariana eran de madres adolescentes. Africa Check comprobó que la cifra real no superaba el 11%. Imagen: AFP/YASUYOSHI CHIBA

La OMS mantuvo en su página web que la mitad de los nacimientos en África subsahariana eran de madres adolescentes. Africa Check comprobó que la cifra real no superaba el 11%. Imagen: AFP/YASUYOSHI CHIBA

Por Alphonce Shiundu. ¿Había una bandera catalana en la famosa imagen que se retuiteó unas 12.500 veces mostrando una trifulca entre miembros de la Guardia Civil española y un grupo de ciudadanos airados? No. De hecho, la foto original fue manipulada digitalmente para incluir la bandera, quizás para promover una agenda política.

¿Recibió a diario Uganda más refugiados que muchos de los países de Europa en el año 2016? Bueno, eso es cierto. Y, ¿parió realmente aquella cabra en Nigeria crías «humanas»? Eso resulta, claramente, un bulo, así que ignore a los medios sociales y a todos los que lo atribuyeron a bestialismo o incluso brujería. Es simplemente genética. ¿Están los sudafricanos posicionados como los décimos bebedores más empedernidos del mundo? No. Solo en África.

O quizás, ¿podríamos preguntar seriamente a la Organización Mundial de la Salud si la mitad de los nacimientos en África subsahariana corresponden a madres adolescentes? Ellos reconocen que se trata de un error, porque las cifras muestran que es un 11%.

Uno más: ¿Kenia sobrepasó la «proporción recomendada por la ONU de un oficial de policía por cada 450 ciudadanos», tal y como proclamó su presidente? No hemos encontrado pruebas todavía de que la ONU haya recomendado un criterio en el promedio de policías que se despliegan –y hemos preguntado a todos los que podrían saber algo al respecto–, pero es sorprendente que esa cifra se haya repetido tantas veces en documentos, incluso de la ONU, y que se tome con un hecho, especialmente en Kenia. Africa Check trabajó mucho sobre la historia de esta declaración.

Y sí, no hay relación entre las vacunas y el autismo o la vacuna del tétanos y la infertilidad. Son «declaraciones zombie», se niegan a morir y reaparecen en diferentes partes del mundo en momentos distintos, pero el mensaje es habitualmente el mismo: siempre alarmista y con graves consecuencias para la salud pública.

Así que, ¿qué es eso de las fake news (noticias falsas)?
La respuesta a esta pregunta, para la mayoría de nosotros en el campo de la comprobación de datos, es que el mismo término, como lo diría la directora ejecutiva de First Draft, Claire Wardle, es una expresión «lamentablemente inadecuada» que se ha adjudicado a «un fenómeno muy complejo de polución informativa».

«Es un término vago y ambiguo, que incluye todo desde un falso equilibro (noticias que no merecen nuestra atención), propaganda (discurso instrumentalizado para apoyar un partido en detrimento de otro) y disinformatzya (información diseñada para sembrar la duda e incrementar la desconfianza en las instituciones)», afirma Ethan Zuckerman, director del Center for Civic Media en el  MIT, y da clases en el MIT’s Media Lab.

En resumen, lo que preocupa a mis compañeros fact-checkers es la polución informativa imperante y sus efectos en el debate público, la elaboración de políticas e incluso la toma de decisiones a nivel personal.

El hecho es que, cuando esas falsedades ocupan los titulares de las noticias, los tuits de figuras públicas, los informes oficiales o las emisiones de radio y televisión o se extienden a través de vídeos virales en plataformas online, se repiten y consumen sin ninguna reflexión sobre su exactitud o su fuente.

Alphonce Shiundu es editor de Africa Check en Kenia.

Alphonce Shiundu es editor de Africa Check en Kenia.

Muchas veces, cuando sorprendemos a un político o una figura pública haciéndose eco de falsedades, la gente se encoge de hombros y lo desecha como otra de las acciones propias del negocio político. Piensa en políticos, piensa en maleantes. Es algo que se dice habitualmente, sobre todo porque es creíble y reconocible para la mayoría de los ciudadanos sintonizados a la política en casi todos los países del mundo. Pero, ¿es un hecho? ¿Dónde está la evidencia? ¿Cómo probamos que todos y cada uno de los políticos tienen tendencia a decir falsedades por defecto?

Esa cuestión central sobre la evidencia es la primera en la práctica de la comprobación de hechos en Africa Check, la organización líder en fact-checking independiente en África. Le siguen el análisis de la evidencia, su cuestionamiento, el intento de comprender las muestras y la metodología y la verificación de la precisión de la evidencia.

El camino más rápido para acercarse a la comprobación de hechos es, simplemente, ponerse en contacto con la fuente de la información y preguntar: ¿qué prueba tiene para realizar esta afirmación? A veces, conseguimos respuestas; a veces, no. Cuando no lo hacemos, salimos y tratamos de encontrar la prueba en fuentes de información disponibles públicamente. No usamos fuentes anónimas ni documentos clasificados.

Como comprobadores de datos, no afirmamos saberlo todo. Tenemos que hablar con expertos que analizan la evidencia, mientras al mismo tiempo buscamos toda la información que podemos recolectar para asegurarnos de que ponemos esa información en contexto, de que somos justos y de que contaremos la historia entera, de manera honesta y ajustada a la realidad.

Por eso Africa Check se esfuerza en mantener un debate público honesto desde su base principal en Sudáfrica, el French team en Senegal y las oficinas satélite en Nigeria y Kenia. Lo hacemos con transparencia, sobre nuestras fuentes, nuestra financiación y nuestros métodos. Cuando nos equivacamos –pasa en ocasiones, aunque es bastante raro– tenemos que realizar correcciones también de manera transparente. No nos escabullimos tranquilamente.

Luchamos para hacer la información pública, para que el proceso de comprobación de hechos sea replicable, y que si alguien comprobara a los comprobadores, pudiera llegar a las mismas conclusiones. Animamos a la gente a verificar a quienes verifican las informaciones, es uno de los principios claves de nuestro Código de Principios, tal y como se define en la Red Internacional de Verificación de Hechos.

Alphonce Shiundu es editor jefe de Africa Check Kenia desde enero de 2017. Además, participa el próximo 23 de noviembre en el IX Encuentro de Biblioteconomía y Documentación, cuya temática este año es «Sociedad digital y redes». Graduado por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Moi, comenzó su carrera en Nation Media Group antes de unirse a Standard Group, donde fue responsable para la sección parlamentaria. Ha formado a reporteros y editores en nuevos medios y producción impresa. Traducción: Ángeles Jurado.

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