Economía

El turismo comunitario como herramienta de desarrollo en el sur de Marruecos

Una de las playas en el entorno de Mirleft, en la provincia de Sidi Ifni (Imagen: Martin and Kathy Dady)

Una de las playas en el entorno de Mirleft, en la provincia de Sidi Ifni (Imagen: Martin and Kathy Dady)

El turismo comunitario ecocultural, complementario o alternativo de otras fórmulas globalizadas y masivas, permite un desarrollo de las comunidades sin que estas pierdan sus elementos identitarios a la par que las hace protagonistas y las empodera. Por todo ello, el turismo comunitario es un instrumento que contribuye a la atenuación de la pobreza y a la mejora de la calidad de vida de la población receptora de la actividad turística.

Abdellah El Aomari, investigador, desarrollador y doctor en turismo, presentó en junio una tesis con dos objetivos generales en relación con el desarrollo del turismo comunitario en el área de estudio. En primer lugar, el análisis de las posibilidades y dificultades que esta actividad puede tener en un horizonte temporal cercano como una opción de desarrollo integrador y sostenible en los ámbitos económico, social, cultural y ambiental. En segundo lugar, presentar algunas características de un posible «modelo» turístico ecocultural de base comunitaria.

Como hipótesis de partida, El Aomari plantea que el turismo comunitario es una buena oportunidad de desarrollo local en la zona de estudio, en la medida en que esta tiene características territoriales y sociales adecuadas para que se implante con éxito, por lo que los problemas infraestructurales y políticos pueden ser obviados. Su hipótesis: la clave para el desarrollo de esta fórmula depende especialmente de la dinamización social.

El trabajo se sustenta metodológicamente en cuatro elementos: el análisis geográfico de las características y los recursos de la zona de estudio para el turismo comunitario, el estudio del marco político-institucional marroquí en torno al turismo, el análisis de oportunidades y limitaciones a partir de la opinión de especialistas, autoridades, representantes de organizaciones no gubernamentales y emprendedores y el estudio de casos y experiencias concretas, para lo que ha sido de gran importancia la elaboración de entrevistas en profundidad con agentes turísticos y sociales de la zona de estudio.

El hotel Kerdous se encuentra en el corazón del Anti-Atlas, a 1.100 metros de altitud (Imagen: Martin and Kathy Dady)

El hotel Kerdous se encuentra en el corazón del Anti-Atlas, a 1.100 metros de altitud (Imagen: Martin and Kathy Dady)

Las conclusiones del estudio son claras: el área presenta recursos naturales, culturales, económicos y sociales como para el desarrollo de esta opción turística, teniendo especial valor el emergente crecimiento de formas sociales organizadas, la llegada de remesas y la puesta en práctica de experiencias con marcado carácter demostrativo. No obstante, las dificultades son muchas, entre las que cabe destacar la ausencia de una decidida apuesta de las autoridades estatales por este modelo turístico, las dificultades financieras, la falta de dinamizadores públicos, las necesidades infraestructurales, el limitado desarrollo del negocio turístico, la baja formación para un turismo de calidad y, en general, el bajo nivel de bienestar y de renta de la población.

A pesar de todo ello, el turismo comunitario ecocultural es una opción de gran interés para la zona, no solo por tratarse de un modelo de negocio posible al amparo de la progresiva segmentación de la demanda sino porque también es un planteamiento global de desarrollo que tiene que ver con el derecho de los pueblos sobre su territorio y su modo de vida. Implica una reflexión y un posicionamiento sobre quién se beneficia o debería beneficiarse de la explotación económica de los recursos territoriales y no territoriales del sur de Marruecos, sobre el modo en que se usa el medio y sobre el derecho fundamental a la participación ciudadana.

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