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El salto a la tecnología: la otra cara de la moneda

Tener soluciones de alta tecnología es una cara de la moneda; la creación y formación de talento para utilizarlas es la otra.

Tener soluciones de alta tecnología es una cara de la moneda; la creación y formación de talento para utilizarlas es la otra.

Por Ibrahim Mayaki. El salto tecnológico ha sido uno de los grandes temas en la historia de la economía africana de los últimos 10 años. Hoy, representa un enorme potencial transformativo en lo que a desarrollo de infraestructuras y competencias socioeconómicas concierne.

África se ha decidido a acoger la tecnología móvil y ha demostrado un liderazgo en la innovación del ecosistema móvil. La implantación celular a través del continente ha subido hasta el 60%, del cual más del 50% son usuarios con acceso a internet. Los africanos han desarrollado servicios y aplicaciones para el continente, proveyendo información sobre los precios de mercado, el tiempo, la salud e incluso sobre tácticas para el cultivo y la ganadería. Los drones son cada vez más accesibles, ya que el precio mínimo de algunos es de 300 dólares. Estos ayudarían a los granjeros a cartografiar sus tierras, a su explotación e incluso en tareas de investigación de mercados. En varios lugares del continente se ha recorrido ya un largo camino en torno al desarrollo de sistemas de pago a través del móvil, que permite adentrarse en una economía más formal a aquellos que no posean cuentas bancarias.

En un futuro probablemente veamos transformaciones que tengan que ver con aspectos fundamentales de la vida cotidiana de formas que ni siquiera imaginamos, pero que son posibles gracias a la presencia de la tecnología móvil en un continente con infraestructuras limitadas.

Sin embargo, la siguiente anécdota ilustra una advertencia relacionada con la tecnología: Nji Collins Gbah, un camerunés de 17 años, es el nuevo ganador del programa de codificación de Google. Es el primer africano y uno de los 34 de la competición mundial que organiza Google anualmente. Pero el pueblo de Nji Collins Gbah en Camerún ha sido desconectado de internet desde mediados de enero.

Es importante no contar con el poder de transformación de los avances tecnológicos desde una perspectiva naïve. La tecnología no se ocupará de todo. África también necesita servicios básicos antes de las soluciones de alta tecnología, un mínimo de infraestructuras y política gubernamentales. Necesitaremos planes nacionales y regionales para incorporar la economía digital a nuestra estrategia de negocio. Sudáfrica, Botsuana y Kenia han tomado el mando para desarrollar planes en torno a las tecnologías de la información y las comunicaciones y su infraestructura. Ahora hay cada vez más expectativas para que otros países africanos, conscientes del éxito de Silicon Savannah, sigan su ejemplo.

Ibrahim Mayaki es el director general de la NEPAD (Imagen: Africa Renewal / John Gillespie)

Ibrahim Mayaki es el director general de la NEPAD (Imagen: Africa Renewal / John Gillespie)

Un gran obstáculo al que hace frente la innovación tecnológica en África es el acceso a la energía. Alrededor de 620 millones de africanos viven sin acceso a la electricidad. Los móviles necesitan cargarse, las torres de transmisión necesitan energía y la limitada infraestructura en el terreno también conlleva a redes móviles congestionadas. Las restricciones por los costes de los datos, regulación y finanzas han supuesto un impedimento para que se produzca un inicio de este plan.

Nuestras ciudades permanecen abarrotadas, fragmentadas  y desconectadas, lo que significa que la inversión en infraestructura comercial, industrial y de viviendas ha sido incapaz de seguir el ritmo con el aumento de la población urbana. El resultado es que la congestión de la red más los costes asociados superan los beneficios esperados. Una planificación urbana efective y una inversión coordinada en infraestructuras deberían ser estrategias prioritarias para ayudar a las ciudades de África.

Tener las herramientas para soluciones de alta tecnología es una cara de la moneda; la creación de talento y la formación de las personas para utilizarlas es la otra cara. Tenemos una ventaja demográfica con más del 70% de población urbana menor de 30 años. Esta población joven no quiere sino un teléfono móvil, acceso a la información y una oportunidad para crear algo nuevo. Invertir en capital humano a través de formación excelente es el precursor al aprovechamiento de la tecnología.

Ibrahim Mayaki es el director general de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD).

Este artículo se publicó por primera vez en inglés en el sitio web de la NEPAD. Traducción: Karina Santana Moreno.

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