Economía

Siete acciones clave para una industrialización ecológica en África

Una industrialización ecológica crearía puestos de trabajo y aumentaría la competitividad global (Imagen: Sergi Reboredo)

Una industrialización ecológica crearía puestos de trabajo y aumentaría la competitividad global (Imagen: Sergi Reboredo)

En los últimos años, el continente ha conseguido progresos importantes en todas las dimensiones de desarrollo económico y humano, comparable con otras regiones del mundo con trayectorias económicas similares. Sin embargo, aunque los motores de crecimiento se están diversificando, el continente aún depende demasiado de la producción y la exportación de materias primas, y el porcentaje de manufactura se ha estancado alrededor de un 11% a lo largo de la última década. Como consecuencia, muchas economías africanas son vulnerables a las fluctuaciones de los precios de las materias primas, y el continente sigue teniendo la proporción de pobreza más alta del mundo además de una creciente población joven.

La industrialización es un imperativo para que África cumpla los objetivos de la Agenda 2063 en una economía global limitada por el cambio climático y manejada por cadenas de suministro competitivas y unas complejtas dinámicas de abastecimiento y demanda. De hecho, la única forma de abordar la pobreza en el continente es a través de una transformación económica estructural, acelerada y profunda, y mediante la redistribución de actividades económicas de sectores menos productivos a más productivos para un crecimiento sostenible e inclusivo.

La industrialización africana tiene que centrarse en el mercado regional a través del aumento del comercio antes de expandirse a la cadena de suministro global, haciendo hincapié en los productos agrícolas procesados y la mejora del valor añadido en la exportación mineral. Por ejemplo, aumentar el volumen de nuestra exportación mineral sólo en un 5% antes de exportarlo puede crear cinco millones de puestos de trabajo al año. Las últimas estimaciones revelan que los países africanos invierten unos treinta mil millones de dólares al año en importar alimentos procesados. Esta tendencia puede revocarse mediante el incremento del valor añadido de los productos agrícolas procesados y la creación de numerosos puestos de trabajo, especialmente para nuestra creciente población juvenil.

¿Cómo debería proseguir África su industrialización? Hay muchos caminos, pero en su situación puede aprender de la experiencia de los demás mientras define y diseña su propio camino, basado en sus propias realidades y aprendiendo de la historia y de otras regiones, para dejar atrás los tradicionales métodos de crecimiento que emiten carbono en exceso y abogar por una trayectoria de desarrollo con bajos niveles de carbono. El continente puede aprovecharse de las últimas innovaciones, tecnologías y modelos de comercio en un camino que use los recursos naturales de manera optimizada y eficiente en el proceso de  industrialización.

Es por esto que la Comisión Económica para África de Naciones Unidas (UNECA) ha aprovechado la oportunidad este año para anunciar la era en la que África tomará un camino diferente hacia la industrialización, en pocas palabras, uno que permita al territorio ecologizar la industrialización. De esta manera, África continuará su agenda de desarrollo por un camino que asegure que el crecimiento económico es realmente sostenible e inclusivo mediante puestos de trabajo en la industria medioambiental. Es este nuevo sector al que se reconoce como la fórmula ganadora, una opción de la que no arrepentirse que le asegurará a África un espacio central en la economía mundial. Dicha transformación producirá mejoras en la productividad en zonas rurales con centros de negocios agrícolas y vínculos con actividad industrial.

A través de estudios prácticos, el informe Greening Africa’s Industrialization, de UNECA, demuestra que hay buenas noticias sobre la industrialización verde en África. Varios países ya han puesto en marcha políticas y han establecido marcos normativos para la industrialización ecológica. Numerosas empresas están tomando la iniciativa para aplicar medidas verdes, impulsadas por requisitos legales y oportunidades económicas en sus inversiones, así como la necesidad de un modelo de negocio sostenible a largo plazo.

El informe afirma que es necesario abandonar la dependencia de los combustibles fósiles y optar por una fórmula de crecimiento más limpia y eficiente (Imagen: André François)

El informe afirma que es necesario abandonar la dependencia de los combustibles fósiles y optar por una fórmula de crecimiento más limpia y eficiente (Imagen: André François)

Los costes de industrializar bajo el enfoque tradicional son inaceptablemente altos. Este proceso debe adoptar una trayectoria baja en carbono e inclusiva. De hecho, el informe muestra que este método crea puestos de trabajo, aumenta los beneficios en inversiones, utiliza los recursos limitados eficientemente, reduce el daño al medio ambiente, aumenta la competitividad global y asegura la continuidad de los negocios de las empresas a largo plazo. Pero esta transición requiere un cambio gradual, reconociendo que los pequeños cambios no transformarán las economías africanas, ni provocarán ese deseado crecimiento inclusivo que puede darle representación y confianza a comunidades que han permanecido durante mucho tiempo en la periferia del desarrollo.

La transformación estructural basada en la industrialización ecológica no ocurrirá espontáneamente. Se necesitan políticas coherentes afianzadas en una estrategia de desarrollo coherente, guiadas por un liderazgo transformador. El informe aboga por que los gobiernos tomen medidas atrevidas ahora y realicen las intervenciones necesarias.

Siete acciones clave
Lo primero es que los países analicen sus estrategias y proyectos de desarrollo nacional para identificar las oportunidades y los puntos de partida para la industrialización ecológica, y así desarrollar una visión de crecimiento ecológico en todos los sectores económicos. En segundo lugar, identificar políticas e intervenciones claras, consistentes y coherentes, incluyendo a todos los actores clave. La tercera acción clave consiste en construir alianzas e impulsar los recursos públicos limitados para movilizar las inversiones provenientes del sector privado y varias fuentes ligadas a las prioridades nacionales. En cuarto lugar, invertir en innovación, infraestructura, búsqueda colaborativa, integración y comercio regional como herramienta clave para la industrialización ecológica. Quinto, adoptar un planteamiento de aprendizaje práctico mediante la difusión de las prácticas óptimas y el aprendizaje de las experiencias de otros países para dar un salto adelante en la agenda de la industrialización ecológica. Sexto, construir y reforzar las capacidades nacionales, institucionales y humanas, para impulsar la visión de crecimiento ecológico. Y en séptimo lugar, vigilar y analizar regularmente la visión ecológica nacional y los instrumentos políticos para una mejora continua.

A África le ha llegado su momento. Está a nuestro alcance abandonar la dependencia de los combustibles fósiles y optar por una fórmula de crecimiento nueva, más limpia y eficiente que desencadenará en una prosperidad compartida para nuestra. La ventana de la oportunidad está abierta de par en par, y el continente y su gente pueden dar un salto y aprovecharla.

Este artículo forma parte del informe Greening Africa’s Industrialization, publicado por la Comisión Económica para África de Naciones Unidas. Traducción: Elena Hernández Alemán.

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