Economía

Más y mejores impuestos en África

Según Alvin Mosioma, la justicia fiscal permitiría que África se independizara de la ayuda (Imagen: Becky McCray)

Según Alvin Mosioma, la justicia fiscal permitiría que África se independizara de la ayuda (Imagen: Becky McCray)

En España, los ingresos procedentes de la recaudación tributaria representan cerca del 35% del Producto Interior Bruto (PIB). En los países escandinavos –para muchos, un modelo a seguir por la calidad de vida de la que disfruta la mayoría de su población– los ingresos tributarios se sitúan alrededor del 45% del PIB. En África, en cambio, los ingresos tributarios apenas alcanzan, de media, el 16% del PIB. Cómo aumentar, e invertir, los ingresos fiscales de una forma justa y sostenible es uno de los principales retos para la mayoría de países del continente.

En primer lugar, una mayor recaudación tributaria permitiría reducir la dependencia de la ayuda al desarrollo y, en consecuencia, evitar las limitaciones impuestas por la condicionalidad. Además, se dispondría de un flujo más estable y predecible de recursos, menos expuesto, por tanto, al carácter cíclico de la ayuda. Recordemos que la ayuda al desarrollo todavía supone más de un cuarto del presupuesto en muchos países del continente, como por ejemplo Mali, Burkina Faso, Tanzania, Ruanda, Uganda, Zambia o Mozambique.

En segundo lugar, la política tributaria puede ser una herramienta útil para lograr un reparto más equilibrado de los frutos del crecimiento económico, y por tanto, para combatir la desigualdad. Para ello, se debe lograr que la política tributaria sea progresiva, de forma que los que más tienen sean también los que más aporten a las arcas del Estado. Por descontado, de poco sirve una política de recaudación progresiva si el dinero recaudado no se invierte después en políticas redistributivas efectivas que contribuyan a la reducción de la pobreza.

En tercer lugar, una política tributaria que genere una participación de un mayor número de personas puede contribuir a reforzar el contrato social entre el Estado y la ciudadanía, pues nuestro interés en velar por que los recursos públicos se utilicen adecuadamente es mayor cuando debemos dedicar una parte de nuestro dinero al pago de impuestos.

Estos son precisamente los argumentos que defiende Tax Justice Network-Africa (TJN-A), una organización con sede en Kenia pero de alcance continental que ha logrado ampliar su capacidad de influencia a través del establecimiento de redes nacionales en países como Zambia, Tanzania, Nigeria o Ghana.

Según Alvin Mosioma, su director, son varias las vías por las que los países africanos podrían aumentar sus ingresos tributarios:

  • Los países africanos podrían revisar sus políticas de incentivos fiscales a la inversión directa extranjera. Investigaciones llevadas a cabo por TJN-A muestran que los no-ingresos asociados a los incentivos fiscales pueden alcanzar alrededor del 5% de PIB y que esta inversión, a menudo, no es rentable
  • Los países africanos podrían considerar la introducción de impuestos sobre los beneficios del capital. Esta medida, que no existe en prácticamente ningún país del continente, permitiría aumentar los ingresos mediante contribuciones procedentes de los que más ingresos tienen
  • Una tercera opción, igualmente poco desarrollada en los países africanos, es la tributación sobre la propiedad, como por ejemplo la tierra y la vivienda. Se trata, como la anterior, de una medida que permitiría aumentar la progresividad del sistema tributario
  • Finalmente, TJN-A sostiene que es necesario tomar las medidas adecuadas para que los impuestos sobre el consumo, como el IVA, no recaigan de forma desproporcionada sobre los sectores más pobres de la población. Para ello, se debe considerar, por un lado, el diseño de exenciones en productos básicos, como los alimentarios, y por otro, la aplicación de impuestos más elevados sobre productos que solo pueden comprar clases medias y altas

Para TJN-A, además, es imprescindible que se inviertan recursos en fortalecer las capacidades de las administraciones tributarias, de modo que se puedan realizar un trabajo más efectivo en la concienciación de la ciudadanía y la lucha contra la evasión fiscal.

A pesar de que existen algunas voces pesimistas acerca de la posibilidad de aumentar de forma significativa los ingresos fiscales en países donde una parte importante de la población vive con menos de dos dólares al día, existen casos de éxito que demuestran que ese pesimismo no siempre está justificado.

En Ruanda, por ejemplo, un país en el que el 40% de la población se sitúa por debajo de la línea de pobreza y el 90% vive de la agricultura, los ingresos fiscales han aumentado del 12,5% del PIB en 2005 a una proyección del 17% para el año 2015. El éxito cosechado en Ruanda se relaciona con las inversiones realizadas en la formación de empleados de la administración, la educación de las y los contribuyentes y la utilización efectiva de tecnología que facilite el pago de impuestos. Un ejemplo de ello es la implementación de la aplicación M-Declaration, que permite a las pequeñas empresas pagar sus impuestos a través del teléfono móvil.

Según Naciones Unidas, será necesario que los países en desarrollo alcancen unos ingresos fiscales de al menos el 20% del PIB para poder así generar los recursos necesarios para financiar los objetivos de desarrollo sostenible. Veremos si los países africanos que están por debajo de esa cifra –aún muchos de ellos– logran alcanzar esa meta durante la próxima década.

Alex Prats vive actualmente en Nairobi (Kenia) y trabaja en Oxfam Great Britain como Deputy Regional Director – Horn, East and Central Africa. Previamente, fue director regional de África del Oeste y Magreb en Oxfam Intermon. En Christian Aid, lideró la campaña Tax Justice. Es licenciado en Administración y Dirección de Empresas (ESADE), máster en Estudios para el Desarrollo (UAB) y máster en African Politics (SOAS). Colabora regularmente con el blog de El Pais 3.500 Millones.

  

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