Economía

El impacto de la flexibilización cuantitativa en África y sus mercados financieros

Mthuli Ncube es economista jefe y vicepresidente del Banco Africano de Desarrollo / Copyright (cc-by-sa) © World Economic Forum/Matthew Jordaan.

Mthuli Ncube es economista jefe y vicepresidente del Banco Africano de Desarrollo / Copyright (cc-by-sa) © World Economic Forum/Matthew Jordaan.

El capital privado que fluye hacia mercados emergentes se está beneficiando de un entorno de apoyo global generalizado, concretamente de una mejora en la perspectiva global y de un fuerte crecimiento proyectado hacia África. Mientras que la política monetaria del Banco de la Reserva Federal ha pasado de la flexibilización cuantitativa a un sistema más rígido, se espera que el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón den un paso más en las medidas de flexibilización monetaria. Por lo tanto, se espera que el capital privado que fluye hacia los mercados de África, tanto los emergentes como los fronterizos, se incremente más que a principios de 2014. Sin embargo, permanecen los riesgos de parones bruscos o incluso de retrocesos. Algunos de los riesgos que implican estos aspectos negativos son, por ejemplo, sorpresas en la coordinación, velocidad y tamaño de las reducciones de la flexibilización cuantitativa federal (QE, por sus siglas en inglés).

El  economista jefe y vicepresidente del Banco Africano de Desarrollo, el profesor Mthuli Ncube, responde preguntas sobre este tema en una entrevista preparada por el African Bond Market Review (Informe del Mercado Africano de Obligaciones):

African Bond Market Review (ABMR): ¿Cuál ha sido el impacto del fin de las flexibilizaciones cuantitativas en las economías africanas? ¿Cómo difiere eso con las predicciones establecidas en una entrada de su blog del 28 de noviembre de 2012?
Mthuli Ncube (MN): Desde el estallido de la crisis financiera en 2008, alguno de los bancos centrales más grandes del mundo, como la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Japón, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo (BCE) , han adoptado medidas monetarias no convencionales para mitigar el impacto de la crisis. Estas medidas comprometieron a la mayoría de los programas de flexibilización cuantitativa (FC), tales como influir en los precios y en la producción cuando las tasas a corto plazo son cercanas a cero mediante un aumento de liquidez, particularmente mediante la compra de activos a largo plazo. El BCE y el Banco de Japón centraron sus programas de FC en hacer préstamos directos a bancos, mientras que la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra confiaron principalmente en comprar obligaciones. A pesar de que el programa de FC estaba dirigido inicialmente a aligerar la angustia en los mercados financieros, los objetivos de esta política pronto se expandieron para crear inflación, crecimiento y para contener las crisis europeas de deuda nacional.

Mediante canales como la liquidez global y un reajuste en la cartera global, la FC ha impactado sobre las economías de mercado emergentes y en desarrollo. Como se predijo anteriormente, implementar la FC ha traído a la región una mayor circulación del capital, incluyendo una mayor circulación en la cartera de valores. En algunos países esto ha llevado a una apreciación de las monedas locales, lo que ha debilitado su competitividad a la hora de exportar. La evidencia empírica también muestra que aquellos países africanos dirigidos por las inversiones (mercados fronterizos),  aunque pudieran estar más integrados dentro de los mercados financieros globales también estaban relativamente más expuestos a los efectos de la FC que el resto del continente.

ABMR: ¿Qué efecto podrían tener estas reducciones en los países africanos que han emitido obligaciones en los mercados internacionales de capital?
MN: Al mantenerse los tipos de intereses de referencia a un mínimo histórico, la FC ha desempeñado un papel en la estimulación de la emisión de obligaciones de países africanos en los mercados internacionales de capital. En 2013, los países del África subsahariana fueron capaces de aumentar su número en más de 5.000 millones de dólares. Los siguientes países emitieron obligaciones a diez años ese mismo año: (i) Ruanda emitió 400 millones con un tipo de interés del 6,88%; Nigeria emitió 500 millones con un 6,63% de interés; Ghana emitió 750 millones al 8% de interés, y Gabón, 1.500 millones al 6,38%. Una de las ventajas de los Eurobonos son sus costes reducidos: los intereses en las obligaciones nacionales de Ghana alcanzaron un 20%, y las de Kenia y Nigeria oscilaron entre el 10% y el 16%.

Los países emitieron los Eurobonos en condiciones favorables. El tipo de interés en el primer Eurobono que emitió Zambia en septiembre de 2012 (750 millones de dólares) era solo del 5,375%. El Eurobono de Ruanda (400 millones) emitido en abril de 2013 se quedó corto (la demanda fue de 3.500 millones). Como resultado, la proporción de la deuda pública en el PIB de algunos países africanos, en particular los mercados fronterizos, ha crecido rápidamente. Esta tendencia, junto con las reducciones, aumentará el coste de futuros préstamos externos.

A pesar de que las emisiones de obligaciones nacionales africanas en 2013 no abastecieron a la demanda y tuvieron un precio muy bajo, algunos riesgos todavía están presente desde el punto de vista de los inversores, incluyendo la falta de liquidez de los países y mercados financieros subdesarrollados, haciendo difícil poder salir de ellos. Desde el punto de vista de los países, los mayores inconvenientes son utilizar los fondos prestados para inversiones para fomentar el crecimiento y ser capaces de refinanciar la deuda, si se necesita, en condiciones favorables.

Con el aumento de los tipos de interés en las economías avanzadas,  pueden aumentar los costes de los préstamos asociados con las obligaciones nacionales africanas que se venden en el mercado internacional, ya que cada vez se puede determinar el precio del riesgo con mayor precisión. Desde el punto de vista de la sostenibilidad de una deuda a largo plazo, esto puede significar un desarrollo positivo, ya que el uso de esos fondos prestados puede hacer que se inspeccionen minuciosamente con más frecuencia.

ABMR: Los informes suelen demostrar que cuando las economías desarrolladas se recuperen, las principales víctimas serán los mercados emergentes. ¿Qué pueden hacer los países africanos que han accedido a los mercados de capital para protegerse de cualquier daño?
MN: La reciente recuperación de las economías desarrolladas y la normalización asociada de las políticas monetarias dispararon cierta inestabilidad en las economías emergentes, como la devaluación de las monedas locales, haciendo más caras las importaciones. La reducción o incluso la revocación de la circulación de capital induce a la liquidación de los activos en mercados emergentes. Mientras que los riesgos asociados con la inversión extranjera aumentan, los inversores han estado prestando más atención a los principios económicos fundamentales. En conjunto, los mercados emergentes esperan beneficiarse de la recuperación de sus homólogos desarrollados, lo cual se espera que acabe trayendo un aumento en el comercio.

No hay una solución para todos. Para proteger a los emisores africanos de posibles efectos negativos de esta reducción, los políticos necesitan evaluar sus debilidades y el tipo de cambios bruscos a los que se expone su país antes de decidirse por una medida determinada. Una variedad de opciones está disponible, incluyendo una mezcla de políticas monetarias y fiscales, intervención extranjera, gestión de la cuenta de capital, medidas concretas prudentes, etcétera. Las respuestas adecuadas siempre dependerán de la situación específica de los países y de la disponibilidad de las políticas de amortiguación.

ABMR: ¿Qué consejo le daría usted a determinados países africanos (por ejemplo, Sudáfrica) que están sufriendo el impacto de la flexibilidad cuantitativa de Estados Unidos?
MN: Dada su integración en los mercados financieros globales y el influjo de capital que recibió durante la FC, Sudáfrica es más vulnerable que cualquier otro país africano a los efectos de la reducción de la Reserva Federal. La vulnerabilidad sudafricana también surge debido a ciertas características de su economía, particularmente debido al gran déficit de su cuenta corriente, a reservas limitadas de monedas extranjeras y a bajos tipos de interés oficiales. Para poder estabilizar su moneda tras debilitarse en la reducción de la FC, Sudáfrica ha aumentado su tipo oficial. El país necesita adoptar políticas macroeconómicas y reformas estructurales para reducir el déficit en su cuenta corriente. Una cantidad adecuada y líquida de monedas extranjeras en reserva puede amortiguar los imprevisibles cambios bruscos. Además, una mayor coordinación global de políticas ayudaría a que la normalización de las políticas monetarias en las economías avanzadas no cause un revuelo a gran escala en las economías de mercado emergentes.

Sin embargo, y a pesar de la devaluación del rand sudafricano y del cedi ghanés, muchas monedas africanas han salido en su mayoría invictas de la venta global de capital. Eso no quita que los países con una gran deuda en su cuenta corriente y otra gran deuda externa tengan que estar atentos y que necesiten intervenir en el mercado de divisas. A largo plazo puede que necesiten reforzar también sus cimientos.

Los analistas de mercados emergentes sitúan ahora a Sudáfrica entre los «problemáticos cinco», junto con Brasil, India, Indonesia y Turquía. Estos países se caracterizan por altos niveles de déficit en sus cuentas corrientes (y en muchos casos una gran deuda externa), una moneda débil y/o inflación creciente. Los considerables requisitos de financiación para el déficit de la cuenta corriente se añaden a los factores de riesgo que ya han debilitado el rand.

ABMR: ¿Cómo cree usted que la creación del Fondo Africano de Bonos Nacionales (ADBF en inglés) ayudará a aliviar los efectos del cese de  la FC por parte de EEUU?
MN: La creación del ADBF mitigará los efectos de la reducción de la FC en las economías africanas. El Fondo contribuirá al desarrollo de mercados seguros de deuda nacional en el continente mediante la inversión en monedas africanas mediante la denominada deuda soberana. Se espera que esto reduzca la dependencia que tienen los países africanos con las deudas de moneda extranjera, y así ayudar a aumentar la resiliencia contra los cambios bruscos de circulación y transmisión  del capital. El Banco busca profundizar más en los mercados financieros mediante préstamos y cesiones usando monedas locales. Esto ayudará a reducir los desequilibrios entre monedas y la exposición a riesgos con las divisas.

El Banco también ha introducido recientemente innovadores instrumentos de financiación para el desarrollo del sector privado. Por ejemplo, una garantía de crédito parcial (GCP), complementando la garantía de riesgo parcial (GRP), ayuda a los países con bajos ingresos y con bajo riesgo de colapso de deuda a movilizar financiación comercial. El producto sirve para garantizar parcialmente la elección de países y empresas propiedad del estado que tengan que pagar las obligaciones. Esto debería ayudar a los prestamistas a prolongar la extensión de la deuda y reducir los costes efectivos de préstamo, y sobre todo facilitar la movilización de recursos de largo plazo desde los mercados de capital, tanto nacionales como internacionales.

ABMR: Debido a la reducción federal, las monedas africanas, como el cedi ghanés y el rand sudafricano, se están depreciando frente al dólar. ¿Qué acciones pueden tomar los Bancos Centrales Africanos, haciendo referencia a la artículo  en su blog sobre la volatilidad monetaria?
Se espera que los países que recibieron la mayor cantidad de capital durante el periodo que gozó de políticas monetarias laxas vayan a ser los más afectados por el proceso de reducción. Sudáfrica y Ghana se encuentran entre los países africanos más vulnerables y han presenciado grandes retiradas de capital así como un debilitamiento en su moneda.

A corto plazo, los Bancos Centrales Africanos podrían usar sus herramientas políticas, como los tipos de interés, para mitigar los efectos adversos inducidos por la reducción. A largo plazo, deberían construir reservas de capital extranjero apropiadas, las cuales proveerían de amortiguación en caso de un cambio brusco, y al mismo tiempo diversificaría sus reservas de capital, reduciendo así su vulnerabilidad frente al dólar. Además, los Bancos Centrales Africanos deberían reforzar sus políticas de coordinación con otras economías grandes para prevenir imprevisibles y desfavorables consecuencias para el resto del mundo.

¿Qué lección debería aprender África sobre el ejercicio de la Flexibilidad Cuantitativa, viendo que cada vez más naciones buscan integrarse en el mercado internacional de capitales mientras intentan desarrollar sus propios mercados nacionales?

Una característica fundamental de la economía global es la globalización de los mercados financieros. Cada vez más las economías emergentes, incluyendo las africanas, se integran con las desarrolladas, ya sea mediante relaciones comerciales o circulación de capital. Una lección que debemos recordar del ejercicio con la FC es que las maniobras políticas en países desarrollados pueden afectar involuntariamente a las monedas de países en desarrollo, así como sus niveles de inflación y exportación. A parte de las medidas políticas temporales que pueden ser usadas en respuesta a los crecimientos causados por la FC y el posterior cese causado por la reducción, los países africanos tienen que considerar el uso de medidas a largo plazo, como la reforma doméstica de las economías para aumentar la resiliencia a los cambios bruscos externos.

Pongámoslo de otra manera, en una situación de aversión al riesgo, los inversores también se fijan en los pilares económicos. Las reformas estructurales que incrementarían flexibilidad económica y resiliencia no podrían pues destacarse demasiado.

Mthuli Ncube es economista jefe y vicepresidente del Banco Africano de Desarrollo

Este artículo se publicó por primera vez en inglés en la web del Banco Africano de Desarrollo y ha sido traducido al español por Casa África en colaboración con esta institución. Traducción: Francisco Rebollo.

  

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