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Reconociendo la economía sumergida en África

Interior de un molino de harina en las afueras de Adís Abeba basado en un sistema de bioeconomía integrada (Imagen de Sergi Reboredo)

Interior de un molino de harina en las afueras de Adís Abeba basado en un sistema de bioeconomía integrada (Imagen de Sergi Reboredo)

En los últimos años, muchos países de África han experimentado una reactivación económica que no siempre ha supuesto la creación de puestos de trabajo de calidad. Las cifras de desempleados siguen siendo elevadas entre los más jóvenes y la población adulta en África, y se ha prestado poca atención al papel que ha desempeñado la economía sumergida en el impulso del crecimiento y en la creación de empleo. Es más, la economía sumergida supone el 55% del Producto Interior Bruto de África subsahariana y el 80% de la mano de obra: nueve de cada diez empleados del campo o de los núcleos urbanos trabaja en la economía sumergida. Y la mayoría son mujeres y jóvenes.

El peso de la economía sumergida en la mayoría de los sistemas económicos africanos se debe a las oportunidades que ofrece a la población más vulnerable, como son los más pobres, las mujeres y los jóvenes. A pesar de que para muchas personas la economía sumergida es una forma de obtener ingresos, la realidad es que la mayoría de los trabajadores clandestinos no tiene seguro, ni se beneficia de las prestaciones del trabajo ni de la protección social. Esta es la razón por la cual generalmente detrás de la economía sumergida se esconde la pobreza. Por ejemplo, en los países donde desciende el porcentaje de economía sumergida el número de trabajadores pobres desciende, y viceversa.

Qué factores influyen en el aumento de la economía sumergida en África
En general, hay una relación entre la economía sumergida y el aumento de la pobreza y el empeoramiento de las condiciones laborales. Según el Banco Africano del Desarrollo, los países de renta media tienen menor porcentaje de economía sumergida, pero más elevadas tasas de paro que los países más pobres. Los emprendedores africanos invierten en economía sumergida para reducir los costes derivados de los impuestos, las cotizaciones para la pensión de jubilación y otros beneficios sociales.

Más allá de la pobreza y de las cuestiones sociales, la prevalencia de la economía sumergida está íntimamente relacionada con un entorno caracterizado por una clara debilidad en tres áreas gubernamentales: la fiscalidad, la regulación normativa y los derechos de propiedad privada. Un aumento de los impuestos y una fiscalidad más elaborada podrían ayudar a que los trabajadores de la economía sumergida regularizaran su situación. El excesivo papeleo para registrar la actividad, para obtener una licencia o las inspecciones son barreras que no ayudan a que aflore la economía sumergida.

Además, el difícil acceso al crédito es otro de los obstáculos que tienen que afrontar los trabajadores de la economía sumergida. La falta de capacidad profesional, de formación y de experiencia laboral son barreras que impiden trabajar fuera de este sector en África. Hay otros impedimentos como son la dificultad para disponer de tecnología y las escasas infraestructuras. Por si fuera poco, la economía sumergida no está incluida en la agenda de los asuntos a tratar entre los países africanos o con sus socios para el desarrollo multilateral.

Impulsar la economía sumergida africana
Organizar la economía sumergida y reconocer su papel como una actividad que genera beneficios puede ayudar al desarrollo económico. Incluso podría mejorar la capacidad de los trabajadores de este sector a la hora de cubrir sus necesidades básicas porque conseguirían aumentar sus ingresos y reforzar su estatus legal. Se podría alcanzar este objetivo si se consiguiera que el Gobierno fuera consciente de la necesidad de permitir un mejor acceso al crédito y se facilitaran las vías de información al sector.

Asociación local de mujeres que producen karité en Ouagadougou, Burkina Faso (Imagen de Marta Conti Llobet)

Asociación local de mujeres que producen karité en Ouagadougou, Burkina Faso (Imagen de Marta Conti Llobet)

La concienciación de las autoridades: Los responsables políticos en África deberían reconocer el importante papel que desempeñan las empresas de la economía sumergida en la economía global. Relacionar la economía sumergida con actitudes delictivas o con la evasión de impuestos no es la mejor manera de formalizar el sector en el país. Es necesario que los gobiernos africanos se coordinen y pongan en marcha una estrategia política conjunta que ayude a regularizar el sector.

Hay algunos aspectos esenciales en este proceso: una estructura útil que facilite la regularización, la buena gobernanza, mejores servicios públicos, una mejora del entorno de negocios y el acceso al crédito, a las tecnologías y a las infraestructuras. Los socios para el desarrollo han presentado propuestas en ese sentido para ayudar al proceso de formaclización de la economía sumergida. Las propuestas incluyen, básicamente, el fomento de la protección social de los trabajadores y la ayuda a las medianas empresas, que suponen la mayoría de la economía sumergida en África.

Asimismo, los poderes políticos deberían ser conscientes de la heterogeneidad de este sector. Según un reciente estudio en África Occidental, los gobiernos deberían diferenciar entre las pequeñas empresas y las más grandes. Estas últimas desempeñan un papel muy importante en la economía, comparable al que juegan las grandes empresas de la economía oficial. Por tanto, los gobiernos africanos deben adoptar políticas concretas para hacer aflorar las grandes empresas. Para ello, se debería establecer un protocolo que ayude a llevar a cabo un régimen regulatorio exhaustivo que incluya, por ejemplo, el registro fiscal.

Facilidad de acceso al crédito: La dificultad para acceder al crédito es una de las principales causas del aumento de la economía sumergida. Facilitar el acceso a las vías de financiación como pueden ser los microcréditos, sería un paso fundamental para animar a los emprendedores a abandonar la economía sumergida y transformarse en actividades económicas reguladas. De la misma forma, es básico convencer a los grandes bancos comerciales del potencial del sector de la economía sumergida.

Mejorar los canales de información: La existencia de la economía sumergida ha sido negada durante muchos años por los poderes políticos, algo que no ha ayudado en el conocimiento de este sector. De hecho, las actividades que se desarrollan en la economía sumergida no aparecen en las estadísticas oficiales. Si queremos saber cuál es la contribución de este sector a la economía oficial, es importante recopilar toda la información relevante, tales como el perfil de los trabajadores, la recaudación de impuestos, el impacto en el empleo, las condiciones laborales y la productividad de las empresas que operan en ella.

Mthuli Ncube es economista jefe y vicepresidente del Banco Africano de Desarrollo. Puedes leer el artículo original en inglés aquí.

Si quieres ampliar información sobre este tema, te recomendamos los siguientes títulos que puedes conseguir en préstamo en la Mediateca Casa África: Mitos y realidades de África Subsahariana (ver seminario online), La otra Africa : autogestión y apaño frente al mercado globalVI Congreso de estudios africanos en el mundo ibérico: África: puentes, conexiones e intercambios y Crisis and Neoliberal reforms in Africa: civil society and agro-industry in Anglophone Cameroon’s plantation Economy. En formato audiovsiual, te sugerimos Hóspedes da noite, Bilhete de identidade, Moçambique, Los hijos de Mama wata y Je ne suis pas moi-même.

  

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