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Rodríguez Soto: “¿Por qué en Malí sí y en Centroáfrica no?”

Rodríguez Soto, junto a miembros de la Red Nacional de ONG de la República Centroafricana

Rodríguez Soto, junto a miembros de la Red Nacional de ONG de la República Centroafricana

Inauguramos #InAfrica, los encuentros digitales desde África, con el periodista y consultor de la ONU José Carlos Rodríguez Soto, que ha contestado a vuestras preguntas sobre la situación actual en la República Centroafricana desde la capital, Bangui:

Alpha: Bokassa, golpes de estado, guerrillas y guerras civiles…. ¿por qué la República Centroafricana ha vivido tantas violencias y dolores? Gracias
José Carlos Rodríguez Soto: Pienso que por tres razones. La primera, porque es un país que tiene valiosos recursos naturales (diamantes, oro, uranio, maderas,…) pero nunca ha tenido gobernantes capaces que hayan pensado en el bien de la población. Por ejemplo,  Botswana es más pobre que Centroáfrica, pero también tiene diamantes y es un país cuyos habitantes tienen un nivel de vida envidiable y con buenos servicios. La diferencia es que Botswana ha tenido desde su independencia gobernantes honrados y capaces, y esta es la segunda razón: Centroáfrica no los ha tenido. La tercera razón ha sido la ingerencia de países extranjeros, notablemente Francia y Chad.

Paulino: Buenos días. Me gustaría saber cuál cree que es la implicación real de Chad y Francia en lo que ha pasado en la República Centroafricana. También cuál es su opinión sobre la acusación a Bozizé de crímenes contra la humanidad. Muchas gracias
R. S.: Chad siempre ha intentado tener a su vecino del sur como su satélite, y durante los últimos acontecimientos su presidente ha aparecido haciendo un doble juego: por una parte promovió el diálogo por la paz de Brazzaville a primeros de enero de 2013. Pero, por otra parte, y si es cierto lo que se ha dicho desde varias fuentes, envió unidades especiales para ayudar a la Seleka [grupo rebelde] a entrar en Bangui, no ha jugado muy limpio. También Bozizé tomó el poder con ayuda militar de Chad, en 2003.

Francia ha tenido un papel muy ambiguo. Cuando, el año pasado, Bozizé pidió ayuda militar francesa para contener el peligro de la Seleka, el presidente Hollande insistió en que Francia no iba a implicarse en lo que consideraban como un asunto interno y que una intervención militar en Centroáfrica sería actuar como en tiempos coloniales. Pero poco después realizó una intervención militar de gran envergadura en Malí. La pregunta es obvia: ¿por qué en Malí sí y en Centroáfrica no? Francia dice que lo de Malí fue con un mandato de Naciones Unidas, pero incluso aceptando esto no está claro por qué no ha querido implicarse en un país donde, después de todo, ha intervenido desde el tiempo de su independencia, en 1960.

Sobre la acusación de crímenes contra la humanidad contra Bozizé parece que sí hay indicios de que su ejército cometió ejecuciones extrajudiciales. Yo mismo he conocido personas que han pasado muchos meses encerradas en hoyos cavados en la tierra, en condiciones infrahumanas, y además bajo acusaciones ficticias. Es muy posible que haya una base para juzgarle por esos crímenes, aunque tampoco la Seleka se libraría de crímenes parecidos e incluso más graves. La cuestión, como suele suceder en casos de conflicto, es ¿cuándo es el momento apropiado para sacar estas cuestiones a la luz pública y para detener y juzgar a personas que pueden haber sido culpables de estas atrocidades?

Marta Vázquez: Hola a todos. Una cosa que me preocupa es por qué descubrimos a los países africanos en las noticias y siempre por cosas como estas. Y después, desaparecen. No sabía que existiera la República Centroafricana… y ya no sale en la tele. Un beso.
R.S.: Estoy de acuerdo contigo, Marta. Estas noticias aparecen y desaparecen muy deprisa, y da la impresión de que la gente ya no tiene estos problemas. Pero yo ahora mismo estoy en Bangui y cada día veo el sufrimiento de la gente que no tiene futuro y que no saben qué pasará mañana. Los que estamos en el país tenemos la obligación de dar a conocer estos problemas y hacer que los que pueden hacer algo, sobre todo en círculos internacionales, tomen decisiones que ayuden a la gente.

Patassina: Hola, José Carlos. Me gustaría saber, como ciudadana de un mundo global, preocupada por lo que pasa en ese mundo, qué puedo hacer yo para que la situación mejore en la República Centroafricana. Gracias por tu trabajo y por explicarnos la situación del país
R. S.: Siendo española, le diría que puede contactar con organizaciones que se dedican a ayudar a mejorar las condiciones de vida de la población. Puede contactar con la Fundación Bangassou, que apoya proyectos llevados adelante por el obispo cordobés Juan José Aguirre, quien lleva adelante una extraordinaria labor humanitaria en una zona muy deprimida. También Médicos Sin Fronteras (la sección española) realiza una buena labor de ayuda a la población más necesitada.

Rodríguez Soto, reunido con el Ejército de Resistencia del Señor, organización liderada por Joseph Kony, en Uganda

Rodríguez Soto, reunido con el Ejército de Resistencia del Señor, organización liderada por Joseph Kony, en Uganda

Magis: Me interesa conocer la situación de las mujeres en la República Centroafricana y otros países de la zona en conflicto. Hace poco estuvo en España la periodista Caddy Adzuba, en las jornadas organizadas por Casa África, y a todos nos estremeció su relato-denuncia de la utilización de las violaciones como arma de guerra en su país. Quisiera saber si esto es conocido en el resto de países africanos, si es igual de cruel la violencia sexual contra las mujeres en otros lugares del contienente. Y, sobre todo, qué hacen las autoridades, colectivos, instituciones, poderes públicos, etc. para combatir este fenómeno atroz. Muchas gracias por estar ahí para informarnos a los de aquí
R.S.: Las mujeres en Centroáfrica (y los niños), como ocurre en los conflictos de nuestro tiempo, son las personas que más sufren y que están más expuestas a todo tipo de abusos, por eso toda intervención humanitaria tiene que apuntar a una protección especial hacia las mujeres. Conozco familias en Bangui y otras partes del país con las que tengo una buena amistad, estoy en contacto con ellas, y me da mucha pena ver cómo sufren las mujeres, que por las noches no duermen pensando en que hombres armados pueden entrar por la fuerza en sus casas, robarles lo poco que tienen para alimentar a sus hijos, y violarlas. El caso del Congo ha salido a la luz pública y se han hecho muchas campañas contra las violencias sexuales. Habría que hacer lo mismo con el caso de Centroáfrica.

RDC en Madrid: Buenas tardes, mi pregunta es si no cree que, como la RDC, la RCA está demasiado abajo en el mapa de África como para que franceses y Unión Europea se unan rápido para ayudar como con Mali
R.S.: Yo pienso que los africanos ya son lo suficientemente mayorcitos como para sacarse sus propias castañas del fuego. Los países de África Central (CEEAC) han dicho repetidas veces que van a enviar a 2.000 soldados de la fuerza de intervención conocida como la FOMAC para garantizar la seguridad en el país, desarmar a los combatientes, evitar los abusos y proteger a la población. Lo que la Unión Europea puede y debe hacer es poner presión para que acudan sin tardanza, porque se pusieron de fecha límite el 5 de junio y los 2.000 soldados prometidos aún no están allí. Este tipo de misiones depende de la financiación que tengan, sobre todo de la UE, y tiene que estar claro si ellos van a poner el dinero, porque desplegar 2.000 soldados quiere decir que alguien tiene que garantizar su pago mensual y su logística, como ocurre –por ejemplo– con los soldados de la Unión Africana (ugandeses y burundeses) en Somalia que  están financiados por la UE y que sí han mejorado mucho la situación allí.

Fernando: ¿Qué y quién obstaculiza el que conozcamos lo que está ocurriendo en la República Centroafricana? ¿Hay alguna vía, como puede ser alguna ONG, para prestar un servicio o colaborar en educación secundaria?
R.S.: Lo que realmente obstaculiza la solución a lo que ocurre en la República Centroafricana ahora es el desinterés de la comunidad internacional, empezando por los propios países vecinos (agrupados en torno a la Comunidad de Estados de África Central). Por una parte han dicho en numerosas ocasiones que iban a enviar 2.000 soldados para poner en marcha una fuerza neutra que desarme a los elementos rebeldes que causan los problemas, pero por otra parte se dan muy poca prisa en poner esto en práctica. Tampoco el consejo de seguridad de la ONU, a pesar de declaraciones de condena, se ha esforzado mucho en reforzar la modestísima misión que tiene en el país (ahora mismo de no más de cien personas) para intentar ayudar a resolver los problemas que siguen hundiendo al país en la anarquía. Si alguien quiere colaborar en la educación de los jóvenes en Centroáfrica le aconsejo que contacte al obispo de Bangassou Juan José Aguirre (aguirreeveque@yahoo.fr) o al salesiano español Agustín Cuevas (+236 77663735) que trabaja en un barrio muy pobre de Bangui.

Javier Gómez: Tengo dos preguntas: ¿Es cierto que el petróleo es una de las causas principales de la revuelta? ¿Está República Centroafricana metida o preocupada por el tránsito de yihadistas entre sus santuarios africanos (por ejemplo, entre Somalia y Nigeria, o directamente Mali)?
R.S.: El petróleo en Centroáfrica está aún sin explotar y en fase de prospecciones. Parece que Bozizé tenía sus preferencias por China. Yo no sé hasta qué punto la ofensiva de la Seleka puede haber sido acelerada por este factor, pero yo no tengo evidencia de que otros países con intereses en el petróleo de Centroáfrica (algunos dicen que Francia) hayan ayudado con armamento o logística a la Seleka. Yo todavía no afirmaría con mucha rotundidad que la Seleka es un movimiento yihadista. Algún elemento parece que hay que se ha formado con el wahabismo de Arabia Saudita, pero no tengo noticia de que en ningún lugar del país estén imponiendo la Sharía o ley islámica.

Fátima: A pesar de la situación que vive Centroáfrica actualmente, ¿existe una vida más o menos normalizada en la capital? ¿Los jóvenes tienen acceso a la universidad? ¿Cómo es un día cualquiera?
R.S.: La vida en Bangui está muy lejos de ser normal. Ya incluso antes de la toma de poder por parte de la Seleka la gente vivía en una gran miseria y sin oportunidades de nada, pero por lo menos había bastante seguridad. Ahora muchos niños siguen sin poder ir a la escuela y van a perder el año escolar, los funcionarios no tienen los medios para trabajar y no cobran sus salarios, la gente que se dedicaba a los negocios no tiene ni seguridad ni medios para ejercer su actividad, y la mayor parte de la población no tiene acceso a cosas tan básicas como el agua potable, una alimentación suficiente o cuidados médicos básicos. Un día cualquiera está marcado por la lucha por la supervivencia y mucho, mucho miedo y desesperanza.

José Carlos Rodríguez Soto es periodista y consultor de la ONU. Ha sido misionero comboniano durante 27 años, de los cuales trabajó 20 en el norte de Uganda, en la zona afectada por la guerrilla del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) de Joseph Kony. Allí trabajó en varias iniciativas en favor de la paz y los derechos humanos. También fue mediador entre el propio LRA y el gobierno de 2001 a 2005. Durante sus últimos dos años en Uganda fue director de la revista Leadership.Regresó a España en 2008, donde está casado con una mujer ugandesa y tiene dos hijos. De 2011 a 2012 trabajó en un proyecto humanitario en Goma (República Democrática del Congo) y en 2012 trabajó como consultor de la ONU en Obo, un remoto lugar de la República Centroafricana en cuyas selvas sigue presente el LRA atacando a la población. Durante los últimos meses ha trabajado en consultorías cortas y programas de educación para la paz en el Congo y Centroáfrica. Es colaborador habitual de Radio Exterior de España (programa África Hoy) y de las revistas Mundo Negro y Vida Nueva. Ha publicado cuatro libros sobre temática africana.

Casa África nació para ser un lugar de encuentro, pensamiento y reflexión sobre temas africanos. Y una de las maneras en que lo hacemos es ofreciendo la palabra a los protagonistas del continente vecino. Para potenciar esta visión de que son las personas que están allí las que realmente pueden ofrecernos una información primaria y de calidad sobre lo que allí acontece, lanzamos #InAfrica: encuentros digitales periódicos en los que un profesional que se encuentra en un país africano responde a las preguntas que tú envíes.

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