Música, Semilla Negra

Semilla Negra – Programa 43: El viejo león de Zimbabue

El creciente reconocimiento de las músicas de África y la cada vez más amplia difusión de sus creadores en los mercados culturales internacionales son dos factores que juegan un papel crucial en el desarrollo de los sonidos étnicos. Ya es posible acceder a las discografías de los principales artistas africanos, esos mismos músicos tienen una presencia estable en los escenarios occidentales y, en fin, las músicas étnicas ya disfrutan de una estimable cuota de atención por parte del público europeo y americano. Pero no siempre fue así. Antes de que se produjera la explosión de las músicas africanas contemporáneas, artistas de riesgo ya peleaban por llamar la atención con unos ritmos poco escuchados en las radios europeas. Semilla Negra rescata hoy una figura imprescindible para comprender la importancia de la música y de sus mensajes en el corazón de África. Desde Zimbabue, el gran Thomas Mapfumo.

Portada del disco 'Rise up', de Thomas Mapfumo

Portada del disco 'Rise up', de Thomas Mapfumo

Algún oyente nuevo de las músicas africanas seguirá, y con razón, enganchado a las voces reconocibles de Miriam Makeba, Youssou N´Dour, Ali Farka Touré, Salif Keita o Khaled. Pero quizá se pregunte qué había antes de ellos, cómo sonaba África antes del interés de las discográficas occidentales, y luego del público europeo y americano. Allí estaba Thomas Mapfumo, por ejemplo. Y su historia merece la pena ser contada. Thomas Tafirenyika Mapfumo nació hace 67 años en la ciudad interior de Marondera. Eran tiempos de presencial colonial británica, con el país denominado Rodesia del Sur, capital Salisbury. Mapfumo pertenece a la etnia shona, mayoritaria en el país con un 70% de los casi trece millones de habitantes. Asentado con su familia en la capital, el primer contacto de Thomas Mapfumo con la música fue el habitual en tiempos de mucha radio y pocos discos: se reunía con sus amigos para intentar tocar versiones de Elvis Presley, Bill Haley, Wilson Pickett y Otis Redding. Pronto se aventuró a crear un grupo llamado Hallelujah Chicken Run Band, más tarde pasó por Acid Band y, con ayuda de músicos veteranos, comenzó a desentrañar los misterios de la música tradicional shona. Primero en ese idioma de origen bantú y luego en inglés, Mapfumo aprendió a tocar la guitarra con idea de sacar del instrumento contemporáneo las mismas esencias sonoras que escuchaba en la tradicional mbira, un genuino piano de pulgar construido con una caja de madera y varias pestañas metálicas que vibran al ser pulsadas. En los años venideros, este instrumento sería mostrado a nivel mundial por la cantante Stella Chiweshe.

Además de trabajar unas armonías seductoras con un ritmo cálido y pegajoso, Thomas Mapfumo utilizó la música como arma social y política en tiempos de injusticia colonial.

E incluso le otorgó un nombre nuevo: chimurenga, que en lengua shona significa “lucha revolucionaria”. El cantante impulsó la creación de grupos de protesta por la falta de oportunidades para los ciudadanos de raza negra, promovió zonas de debate y, en su labor musical, plasmó esas protestas en las letras de temas como Hokoyo. En 1980, con las primeras elecciones libres en Zimbabue, Thomas Mapfumo compartió escenario en la celebración electoral con Bob Marley en una de las escasas visitas que el jamaicano rindió a África. Pero se acabó el baile de la autogestión y los problemas continuaron. El antiguo guerrillero Robert Mugabe amenazó con perpetuarse en el poder, de hecho ocupa primeros cargos en Zimbabue desde hace 32 años, y Mapfumo fue uno de los artistas que siguió utilizando su música contra el abuso político.

Apenas una década después, en 1989, el músico entregó el disco porque el que el nombre de Thomas Mapfumo y su grupo, The Blacks Unlimited, sería conocido fuera de África. Escrito en inglés, con letras claras pero contundentes (“everywhere is corruption, something for something, nothing for nothing”), y un aroma de chimurenga agitada que conecta con la música jamaicana, el álbum Corruption sirvió durante muchos años para ilustrar la lucha en vigor de los pueblos africanos por alcanzar la verdadera emancipación social. Una guerra a la corrupción, al interés espurio de negros y de blancos. Contra la mala gente. La canción titular, Corruption, ya sonó en el primer programa de Semilla Negra.

Cartel de un concierto de Thomas Mapfumo en Amsterdam

Cartel de un concierto de Thomas Mapfumo en Amsterdam

Mientras la repercusión nacional e internacional de Thomas Mapfumo comenzó a crecer, en Zimbabue el gobierno también movió ficha. Sus canciones nunca eran pasadas por la radio, los canales estatales obviaban sus conciertos y en el pueblo, sobre todo entre los más jóvenes, comenzó a calar el mensaje rotundo de piezas como Disaster. Este primer tema, incluido en el disco Chimurenga explosion y heredero de otra canción alentando a la revuelta, Jojo, fue la gota que colmó la paciencia del gobierno con la actividad no estrictamente musical de Thomas Mapfumo. A principios del año 2000, después de una polémica por las listas electorales de los candidatos de la oposición, el gobierno dictatorial de Robert Mugabe acusó a Mapfumo del delito de compra de coches robados. Y a la vista de problemas mayores, el músico puso tierra por medio para asentarse con su familia en Eugene, una pequeña ciudad del estado de Oregón. Desde el exilio, en los últimos años, Mapfumo ha grabado discos nuevos y, sobre todo, se ha dedicado a recuperar las primeras grabaciones que realizó en Zimbabue.

Entre estos primeros trabajos profesionales y el más reciente disco Rise up se desarrolla la ruta por las músicas de Thomas Mapfumo. Del álbum Corruptión suenan algunas de las piezas más emblemáticas, también de su continuación, Chamunorwa, que en 1990 fue editado a nivel internacional por el sello Mango Records. Las canciones Tipeiwo Mari, Nhamo Zvakare, Joyce, Chemutengure y Ndave Kuenda se incluyeron en un doble recopilatorio que rescató la primera etapa de Thomas Mapfumo en Zimbabue y, al final, el clásico Disaster concluye el repaso de Chimurenga explosion, quizá el disco más emblemático en África de un autor que quizá no cuenta con el reconocimiento exterior que se merece.

Carlos Fuentes (@delocotidianocf) es el autor de Semilla Negra. Periodista y crítico musical, durante las últimas dos décadas ha publicado artículos, entrevistas y reportajes sobre las músicas africanas en periódicos nacionales y en revistas especializadas como Rockdelux o Serie B.

  

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