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Melaku Belay: “Hasta hace cuatro años, el sintetizador estaba matando la música en Etiopía”

Cuatro años han pasado desde que Melaku Belay, bailarín etíope, se sentara con sus colegas para decidir dar un vuelco a la escena musical de la ciudad. Tras estudiar durante años de manera autodidacta los movimientos de aquellos bailes que mejor definen las culturas de su país, decidió que Addis Abeba, capital de Etiopía, debía contar con un local que reuniera todo aquello. Así renació el Fendika, donde cada quince días Melaku y sus quince compañeros derrochan magia y fantasía en una atmósfera difícil de imitar.

Melaku Belay, líder de Ethiocolor, durante su actuación en el Canarias Jazz & Más Heineken (© Nacho González)

Melaku Belay, líder de Ethiocolor, durante su actuación en el Canarias Jazz & Más Heineken (© Nacho González)

Ethiocolor fue uno de los dos grupos ganadores del pasado Etiopía Vis-a-Vis, gracias al cual han actuado estas últimas semanas en festivales españoles como el Canarias Jazz & Más Heineken, Pirineos Sur, La Mar de Músicas o Etnosur. Durante su parada en Las Palmas de Gran Canaria, nos visitó en Casa África y quisimos acercaros a su vida y trabajo a través de esta entrevista.

Ethiocolor no es solo un grupo de música. ¿Qué podemos ver durante una actuación de Ethiocolor?
La música es una forma de vida en Etiopía. Todo el mundo canta. Todo el mundo baila. Ethiocolor intenta mostrar la cultura etíope original y al mismo tiempo creativa a través de nuestros instrumentos tradicionales, con los que podemos hacer rock, jazz o incluso algo más clásico. Al mismo tiempo incorporamos en nuestras actuaciones los bailes que surgen naturalmente de situaciones del día a día en Etiopía, por ejemplo, imitando a los animales, como un pollo bebiendo agua, o un guerrero cazando. Utilizamos el lenguaje corporal, la melodía y la letra para expresar nuestros sentimientos, tanto si estás feliz como si te encuentras triste, al contrario que en otros países africanos, donde el ritmo es fundamental.

¿Por qué elegisteis ese nombre y cómo llegasteis a juntaros dieciséis personas para crear el grupo?
Di ese nombre al grupo por todo el color que ves en Etiopía en todos sus sentidos. Hay más de ochenta bailes distintos y cerca de sesenta idiomas. Nuestro lengua de trabajo es el amhárico y la cultura, en Addis Abeba, está principalmente dominada por el amhara.  Por eso creé Ethiocolor: para unir la música autóctona de todos los rincones del país. En la capital casi todos los clubs son amhara y mi deseo era crear un club de música que uniera otras culturas etíopes como los oromo o los gurage. Así comencé a hablar con mis amigos para crear este grupo en el que incluimos cinco instrumentos tradicionales: la flauta de bambú, que se llama washint; el masinko, el violín etíope; el bass kirar, que es una especie de guitarra autóctona de cinco cuerdas, y el kebero, que es nuestra batería y con la que hacemos la percusión.

¿Dónde encuentras la inspiración para los bailes? ¿En qué se basan?
Trato de incluir mi estilo personal en los bailes de Ethiocolor. Hoy en día todo está coreografiado y demasiado marcado en mi opinión. Por eso intento huir de las coreografías e improviso. He bailado durante diez años con leyendas del jazz etíope como Mulatu Astatke, Mahmoud Ahmed o Getatchew Mekurya, con quien aún sigo actuando. Mi estilo se ha vuelto libre con ellos y lo que hago es seguir su ritmo, pero también me influyen los bailes tradicionales, como los que se realizaban durante las bodas antiguas.

¿Cómo es la escena musical actual en Etiopía? ¿Se puede vivir de la música?
Hace cuatro años la situación era muy difícil por culpa del sintetizador. La música que se hacía con él sonaba como plástico, como si fuera un robot, y eso estaba matando la cultura musical. Ahora es totalmente diferente. La gente disfruta realmente con la música en directo y los jóvenes aprecian la música autóctona, por eso en el Fendika, de lunes a domingo, siempre está lleno de gente joven. Me siento muy feliz porque es un buen momento para la música y estoy seguro de que en pocos años habrá un mercado musical muy fuerte.  Lo bueno es que la música etíope se puede mezclar con todo: con jazz, flamenco, rock,… Hay una conexión muy rápida con muchos estilos. Los etíopes somos personas que vivimos con la música. La amamos y disfrutamos con ella cada día. Hay un mercado muy grande y cada vez somos más los músicos que tocamos en directo.

Perfil Melaku Belay:

  • Un lugar en Etiopía: “Muchos lugares de Etiopía son maravillosos, pero elegiría Lalibela, un lugar increíble en el norte de Etiopía que fue edificado en el siglo IV y que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO”
  • Un recuerdo de tu infancia: “El primer recuerdo que tengo es la primera vez que mi madre me compró unos zapatos que tenían un bolsillo. Me encantaba esconder caramelos ahí dentro”
  • Un hecho histórico: “El hecho de no haber sido colonizados nunca me da la confianza y la seguridad para sentirme libre”
  • Un personaje histórico: “Teodoro II, emperador de Etiopía que luchó contra Inglaterra y terminó suicidándose antes de que lo capturaran. Puso todo su espíritu para luchar por la unidad de Etiopía”
  • Una canción: “Ethiopia Hagere, que significa ‘Etiopía es mi país’ y que fue creada por el saxofonista Getatchew Mekurya”
  • ¿Qué te evoca la figura de Nelson Mandela?: “Su figura me hace mantener la confianza, no sentirme atemorizado nunca ni tampoco culpable. No importa tu cuerpo, vives para tu alma”

Mario Muñoz Fernández es periodista y forma parte del equipo Web y Mediateca online de Casa África.

  

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