Letras

El culebrón de Lemona

Saro-Wira fue candidato al premio Nobel de Literatura

Saro-Wira fue candidato al premio Nobel de Literatura

El nigeriano Ken Saro-Wiwa escribió la historia de Lemona como inquilino de la cárcel de Port Harcourt, precisamente el sitio donde acaba sus días su heroína. En realidad reescribía esta novela, cuyo manuscrito había perdido y en cuya nueva redacción empleó parte de sus días de reclusión antes de que lo ejecutaran en la horca, como a su personaje. Otra similitud: ambos son condenados a muerte por asesinato. En el caso de Lemona, de un matrimonio de jueces del Tribunal Supremo; en el de Saro-Wiwa, de cuatro líderes ogoni del Delta del Níger. Los últimos días del escritor y de su casi alter ego se mezclan en una prisión que ambos conocen bien y con el patíbulo como única salida.

Lemona es un juguete del destino, como algunos de los grandes personajes de la literatura universal. En varios momentos a lo largo de la novela habla de sentirse el relevo que diferentes personas van tomando y llevando a la carrera hasta la siguiente estación de su vida, donde pasan su carga a otra persona.  Es una mujer bella  e inteligente que nace pobre y que nunca siente que pueda tener el control sobre su vida. La belleza es una maldición, como quizás lo fueron también el compromiso político y la descarnada lucidez en el caso de Ken Saro-Wiwa. La hermosura y la independencia les condenaron a la horca.

Ecologista, intelectual, periodista polifacético, voz crítica contra la corrupción y el abuso de poder, es muy probable que Saro-Wiwa también se sintiera juguete del destino en los días de Sani Abacha y el reinado brutal de las petroleras extranjeras en tierra nigeriana.

Su compromiso era tal que sorprende que una de sus últimas obras, ya encarcelado y condenado a la pena de muerte, no tenga un trasfondo político más evidente.

Historia de Lemona se asemeja al guión de una película de Nollywood y no hay casi referencias a la política o la ecología. Como queriendo encontrar excusa ante este olvido, Saro-Wiwa mete a Lemona en la cárcel dos años antes de la independencia nigeriana y la saca veinte años después, apenas durante un par de semanas y sin que pueda comprender mucho de lo que evolucionó su país en dos décadas. Apocada, huraña y recelosa por los golpes de la vida y la prisión, Lemona no quiere saber mucho de la Nigeria que dejó entregada a las gramolas y en la que aterriza frente a una televisión. Y antes de que llegue a hacerse una idea del mundo moderno, otro asesinato la catapulta a la prisión de Port Hartcourt y a la horca.

En las primeras cincuenta páginas ya tenemos todos los elementos para figurarnos qué va a ser de ella. Nace en un pueblo abandonado de la mano de Dios y de las autoridades, de madre soltera y pobre. No puede completar sus estudios y, sin formación y sin expectativas, es entregada por su madre a una familia de la ciudad para que trabaje para ellos. La explotan y el padre de familia la viola y abusa sistemáticamente de ella, hasta que la madre se entera y la expulsa de vuelta al pueblo, donde encuentra a su madre moribunda. Sin nada ni nadie en el mundo y poseedora de una singular belleza, Lemona está expuesta a la prostitución, la envidia y  los abusos.

Ken Saro-Wiwa lo cuenta todo con un lenguaje casi notarial, con desapego, como si esa Lemona que habla en primera persona no sufriera ni padeciera. El amor y la compasión logran emocionarla, pero ni el dolor ni los malos tratos parecen envilecerla. Llegarán la felicidad y el amor para ella, pero también pasarán casi en un suspiro. Ocultará un secreto que sólo contará a la hija de la pareja a la que acusan de haber matado. Morirá sin nadie que la llore. Y lo hará igual de hermosa a pesar de los años e igual de íntegra y lúcida, sin que podamos advertir amargura en sus palabras ni su dedo acusador nos señale.

Ángeles Jurado es periodista y forma parte del equipo de Medios de Comunicación de Casa África.

Historia de Lemona está publicado en español por la editorial Zanzíbar y está integrado en el fondo documental de la Mediateca Casa África. Nos lo puedes solicitar en préstamo si estás en Las Palmas de Gran Canaria o a través del servicio de préstamo interbibliotecario si estás en cualquier otra ciudad española.

  

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4 respuestas para “El culebrón de Lemona”

  1. El 15 marzo, 2012 a las 13:35 Fran comentó... #

    Gracias por recomendármela. Me vendrá de perlas porque no sé nada de Madagascar. De la colección de Casa África sólo me he leído (de momento) “El Antipueblo” (Sony Labou Tansi), “Tiempo de perro” (Patrice Nganang), “Los tambores de la memoria” (Boubacar Boris Diop), “Hijos del balón” (Abdourahman Waberi) y “Kuty, memoria de sangre” (Aïda Mady Diallo). De esta última quería hablar. Me pareció BUENÍSIMA (con mayúsculas). Muchos la comparan con “El asesino de Banconi” de Moussa Konaté pero en mi opinión le da mil vueltas. La donaron hace unos meses a la Biblioteca Pública del Estado en Santa Cruz de Tenerife (muchísimas gracias) y me sorprende la cantidad de veces que ha sido solicitada en préstamo. Va camino de convertirse en la novela africana más leída por los usuarios de esta biblioteca (cosa que me alegra). Lo dicho, GRACIAS.

    • El 15 marzo, 2012 a las 13:58 Casa África comentó... #

      Para eso están los libros, Fran, para compartirlos y dar a conocer las literaturas africanas. Nos alegra que te hayan gustado tanto. ¡Saludos!

  2. El 14 marzo, 2012 a las 18:07 Fran comentó... #

    Si hay cuatro novelas que tengo en un pedestal son “El brujo del cuervo” (Ngugi Wa Thiong’o), “Esperando el voto de las fieras” (Ahmadou Kourouma), “Ramata” (Abasse Ndione) y esta obra maestra. La leí hace un año y es brutal. La ultra recomiendo.

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